Nuevamente el horario nos juega una mala pasada. Aunque ayer aguantamos hasta acostarnos con horario australiano, hoy a las 6:30 (8:30 de NZ) estábamos despiertos. Largo día por delante.
Hace un sol radiante, y por lo que vemos se van a alcanzar temperaturas de 33°. Sacamos el único pantalón corto que llevamos en la maleta y que no habíamos usado hasta ahora, e intentamos aligerar ropa lo más posible. Para esto no estábamos preparados.
Sobre las 8 salimos a la calle mapa en mano y lo primero que hacemos es comprar una tarjeta recargable para movernos por la ciudad. A continuación buscamos un sitio donde desayunar. Estamos en pleno centro y no es difícil. En la terraza de una cafetería nos tomamos un capuccino con un croissant.
Vemos el mapa y comenzamos a subir hacia el puerto, que aunque está a 2 km parece que es accesible, así vamos descubriendo la ciudad. Tiene el ruido, el estrés y el jaleo de las grandes ciudades. Atrás han quedado los prados y las ovejas... Es plena hora punta de entrar a trabajar y estamos muy cerca de la city, donde l@s ejecutiv@s y trajead@s van acelerad@s a sus oficinas.
Llegamos a Hyde Park y decidimos unirnos a un free tour que parte de la Archibal Fountain a las 10:30. Se trata de tours guiados de 2 h, completamente gratis, que te enseñan y explican los rincones más famosos de la cuidad. Como tenemos tiempo hasta que comience, entramos a visitar la St. Mary's Cathedral, la catedral católica más grande de Australia. Es un templo enorme, con techos de madera. Como en todas, reina La Paz, y hace una temperatura muy agradable, dado que son las 9 de la mañana y ya hay 30°; vamos buscando las sombras.
A las 10:30 se reúne el grupo del free tour y nos ponemos en marcha siguiendo las interesantes explicaciones de la muchacha que nos lleva. Tengo que destacar que aquí, a diferencia de en NZ, hablan un inglés estupendo que se entiende bastante bien.
Subimos por las calles Elizabeth St. y Macquarie St. hasta el muelle (Circular Quay), y el antiguo barrio de The Rocks. Esta zona resulta muy interesante y atractiva. Aquí aparecen ya los 2 emblemas de la ciudad, quizá las fotografías más conocidas de Sydney a nivel mundial: The Opera House y Sydney Harbour Bride.
Impresiona encontrarte delante de estos dos símbolos mundialmente conocidos.
A las 12:30 finaliza el tour y ya estamos literalmente a punto de la lipotimia. Nuestro cuerpo no se adapta a este calor así tan repentino.
Paramos a comer unos sushis y unas coca colas bien frías, antes de subirnos a recorrer el puente hasta el otro extremo. Desde sus 50 m de altura da bastante vértigo.
A la vuelta de este paseo ya no somos capaces de soportar un rayo más de sol. Estamos a 37°. Imaginad el turismo por pleno centro de Madrid en agosto...
Nos refugiamos a la sombra de un árbol con una botella de agua fría, pero aun así no somos personas. Sobre las 15:00 decidimos irnos al hotel a refrescarnos un rato. Para ello cogemos un Ferry que nos llevará a la Darling Bay, próxima a nuestro hotel. Las vistas de la Ópera y del puente desde el barco son preciosas.
Al desembarcar vemos que aún estamos a 3 paradas en tren de nuestro hotel. No somos capaces de captar más calor. Nos metemos al tren y a las 16:30 estamos en nuestra fresquita habitación con vistas. Descansamos un rato, ducha, nos refrescamos y preparamos nuevas visitas.
Sobre las 19:00 salimos de nuevo a buscar un sitio donde cenar. Elegimos una hamburguesería cercana al hotel que tiene buenas críticas en Trip Advisor. Está llena hasta arriba, pero rápido van quedando mesas libres. ¡Hacía un mes que no veíamos tanta gente junta!. Pedimos 2 hamburguesas distintas con sendas cervezas. Y al pedir patatas podemos elegir entre patatas con sal de chili y patatas dulces con alioli. Elegimos las segundas, y resultan ser gajos de batata frita. Original.
Viendo que son las 8 y hay mucha gente por la calle, vamos dando un paseo hasta el Darling Harbour. De camino nos encontramos todo el barrio chino de la ciudad. Una calle toda peatonal llena de montones de restaurantes chinos llenos de gente. Y cuál es nuestra sorpresa, que al llegar al puerto nos lo encontramos lleno de restaurantes y sitios para tomar algo, al pie de los rascacielos de la city.
Esto sí que es nuevo, acostumbrados como estamos a que en NZ los sitios se paralizaban a las 6.
Damos una vuelta por el puerto, el ambiente es muy agradable, y nos sentamos a contemplar toda la bahía con los rascacielos al fondo. Resulta agradable, y sobre todo ver tanta gente un miércoles normal, y a estas horas.
A las 22 nos volvemos para el hotel porque el día ha sido largo. Atravesamos de nuevo el barrio chino, y sigue lleno. No damos crédito.
Preparamos el día de mañana y el sueño nos vence rápido.
Hotel: Mercure Sidney.












Cambio total de entorno, pero veo q no x eso dejáis de disfrutar y descubrir sitios!!!! Una pasada!!!!
ResponderEliminar