El virus de los viajes

Hay un dicho que dice "de una boda siempre sale otra".
Yo tengo mi versión particular que dice... "De un viajero siempre sale otro".

Siempre hay una primera vez para todo y para todos.

En mi caso, en el mundo de los viajes al extranjero, el primero fue a Londres, con 17 años. Aquel típico viaje donde te mandan tus padres a estudiar/perfeccionar el inglés, para asegurarse de que han hecho una buena inversión al pagarte durante años las clases de inglés, o al menos que ha servido para algo. Todo era controlado. Ibas con más estudiantes y la agencia contratada se encargaba de todo. 
Aquí ya empiezas a intuir que esto "mola".

Después hubo más. A Ámsterdam (Hopdorf), de trabajo, donde estaba la central europea de tu empresa. Para dar o recibir formación relacionada con tu día a día laboral. Estos fueron todo un reto, donde ponías a prueba tu capacidad de moverte por los aeropuertos tú sola, con 21 añitos. De estar y sobrevivir en un país extranjero, con todo lo que ello conlleva respecto a costumbres, nuevas comidas, orientación, idioma... Donde el inglés era necesario sí o sí. Aquí sí que quedaba demostrado si los años de estudiar inglés habían servido para algo.
"Mola", pero si pudiera hacer más turismo...

Cambio de empresa, de actividad y de necesidad de viajar por trabajo. Nada más cambiar, en mi primer nuevo proyecto, conozco a la que sería la culpable de inocular en mí lo que yo llamo "el virus de los viajes"... Aquel que cuando lo coges, ya nunca te deshaces de él. Toma el control de tu voluntad y hace que a partir de ahí no puedas dejar de pensar en viajar. Es una necesidad. Basas tu vida en planear, pensar, organizar el próximo viaje, porque siempre hay un próximo... Dedicas todas tus vacaciones a salir, conocer nuevos lugares, visitar nuevos sitios, vivir nuevas experiencias que sólo te da VIAJAR. Da igual si son cerca o lejos, cortos o largos... Comienzan los viajes de placer

Sara me guió inicialmente por el mundo yendo a Praga en un frío puente de la constitución en diciembre de 1996. Después vendrían más viajes:
- a París, donde se reía de mí porque preferí fotografiar las gordas alcachofas del mercado a hacer la cola del Louvre para ver a la Gioconda...
- a Lisboa, en la Expo del 2000 para rememorar "nuestra Expo"
- a Marrakech a regatear... 
Casi uno por año. 

Por eso este blog lo quiero dedicar a Sara, mi compañera de la Expo'92, hoy una de mis mejores amigas, y la culpable de este virus que cambió mi vida para siempre. (Aunque su madre siempre creyó que era yo la que arrastraba a su niña a salir).
Gracias por el tiempo que le robaste a Adolfo para convertirme en parte de lo que hoy soy.

Sé que leerá este blog con ojo crítico para corregirme en mis fallos de memoria (muchos), y en el estilo, la calidad y la veracidad del blog. ;-)

Después vendrían nuevos compañeros viajeros con los que compartir otros grandes viajes. Son muchos y variados. De todos he aprendido siempre algo. 
Hasta que en 2001 apareció uno nuevo que se ha convertido en una constante. Es quien "me lleva las maletas por el mundo", me acompaña, me cuida y evita que haga locuras por el mundo. Empieza a disfrutar los viajes de verdad, cuando acaban.
Hay otros viajeros de los que tomar ejemplo siempre, que una vez finalizados sus viajes los comparten y facilitan que tu prepares el tuyo gracias a sus diarios, y sus consejos (M. Luz, Ricardo, Jorge e Isabel, Sara de nuevo). 
Y los hay que siempre van "por delante" abriendo nuevos horizontes y nuevas perspectivas, buscando nuevos destinos "diferentes": descenso en canoa por los ríos de África, ver los cerezos en flor en Japón, crucero por Alaska, El expreso de Correos por los fiordos noruegos, los orangutanes de Borneo...
Aquí quiero nombrar nuevamente a Sara (y sus viajes por África), y a Maite y Luis, que se han convertido para mí es un ejemplo de vida a seguir, en un ejemplo de cómo disfrutar la vida en general y la jubilación en particular, haciendo de su vida un constante viaje por un mundo que tantos y variados lugares esconde esperando para ser descubiertos. Gracias siempre por vuestro ejemplo.

Y mientras viajas y conoces mundo, también tu sirves como ejemplo a nuevos viajeros. A gente que se interesa por tus viajes y que les sirven para tomar ideas y disfrutar del mundo contigo.

Yo creo que ya tengo mi pupilo al que he inoculado también "el virus del viajero". Guille, mi ahijado, un joven de 17 años, cuya mayor pasión YA, es conocer mundo, salir, viajar, no dejarse rincón sin descubrir. Espero que mi experiencia y este blog le ayuden en sus viajes por el mundo. 

La historia se repite... "De un viajero siempre sale otro".

4 comentarios:

  1. Qué bien que este virus sea tan contagioso!!!
    Qué de ejemplos!!
    Muy emotivo y ahora a congelar a todos aquellos que se quedan con los numeros premiados de la BonoLoto y no nos toca a nosotras...
    A ver si podemos infectarnos más y mejor

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  2. Muchacha, te has planteado lo de escribir???? Cada vez q leo algo, alucino mas...
    Precioso y además.... engancha!!!!
    Espero la siguiente publicación!!! Besazos

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  3. Muchacha, te has planteado lo de escribir???? Cada vez q leo algo, alucino mas...
    Precioso y además.... engancha!!!!
    Espero la siguiente publicación!!! Besazos

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