Hoy cambiamos de país, dejamos La France 🇫🇷 y pasamos a Deutschland 🇩🇪. Damos por finalizado (por ahora) la experiencia por la Alsacia, para pasar a descubrir la Selva Negra alemana.
No queremos irnos sin antes dar una veilta por el parque de l'Orangerie, que tenemos justo al lado de nuestro hotel.
Desayunamos en la cafetería de ayer, y paseamos el parque para descubrir lo bonito que es, lo bien cuidado que está, sus flores, sus cigüeñas, patos y cisnes, y la tranquilidad que se respira. Como anécdota, un hombre que estaba haciendo running, de repente ha desviado su trayectoria para coger un papel que había en el suelo, depositarlo en una papelera cercana y continuar corriendo. Como algo natural. No en vano está así de limpio e impoluto el país. 👏🏼👏🏼👏🏼
Pensamos que hoy, al ser día laborable, habría más actividad está zona del Parlamento, pero debe ser que los eurodiputados están de vacaciones...
Ponemos rumbo a Baden-Baden, sin mucho convencimiento acerca de si debemos meter o no está ciudad en el itinerario, por más que dicen que es el inicio de la Selva Negra. Como no está lejos (apenas 40 km), decidimos darle una oportunidad.
Baden-Baden.
Se trata de la ciudad balneario donde antiguamente los alemanes iban a veranear y a disfrutar de sus balnearios. Son precisamente éstos los que la hacen famosa, junto con su casino.
Al llegar buscamos un parking, porque es imposible aparcar en ningún lado, y nos vamos a explorarla. El casino está cerrado, como es normal a estas horas. Hay una especie de mercado de comida que ya comienza a recoger. Paseamos por toda la zona centro que es muy comercial, y ya comenzamos a ver las diferencias con Francia en cuanto al comercio, y la comida. Abundan las cervecerías y el acento suena "menos dulce"...
Se hace raro esto de cambiar de país, idioma, carteles, costumbres y demás, con tan solo cruzar un río.
Seguimos rumbo al siguiente pueblo que tenemos en la lista, ya que es el pueblo que está considerado por los alemanes, como el más bonito de la Selva Negra.
Sasbachwalden.
Se trata de un pequeño de montaña, a pie de la Selva Negra, donde sus casas de madera estilo tirolés, y sus floridos jardines y balcones han sido galardonados en numerosas ocasiones. Está completamente rodeado de viñedos en las laderas de las montañas que lo rodean. Los bosques de abetos oscuros han sido sustituidos por viñas. Es un pueblo de encanto, parecido a los alsacianos, pero con estilo más montañero.
Paseamos por el pueblo y buscamos el punto de información turística, donde nos aprovisionamos de mapas y rutas para no perdemos nada.
Seguimos la ruta indicada hacia la montaña dónde encontraremos un antiguo molino muy bien conservado y aún en funcionamiento.
Cerca del mismo, y entre los viñedos, han montado una serie de alojamientos hoteleros que consisten en unos barriles enormes reciclados como habitáculos. Cada "habitación" son 2 barriles, uno habilitado como dormitorio donde caben dos colchones muy justos (y no se yo si la gente alta se podría estirar del todo), y el otro mitad "micro-salón", mitad WC. Con unas vistas espectaculares sobre el pueblo, y rodeados de viñedos.
La experiencia debe ser única y espectacular aunque algo incomoda.
Continuamos camino y llegamos a una especie de granja donde conviven cabras y ciervos en perfecta armonía. No se extrañan de ver gente; deben estar más que acostumbrados.
Más adelante llegamos al lago Mummelsee, un pequeño lago en la misma orilla de la carretera, donde paramos a tomar algo de fruta y disfrutar del paisaje. Hay tiendas, barcas, merenderos, un parque para niños. El ambiente es muy agradable.
Son las 6 de la tarde y aún no hemos decidido donde vamos a dormir. Desde el punto de la carretera donde estamos lo más rápido es ir por la B500 hacia Freudenstadt que ir a GenGenstad. El primero no estaba previsto en nuestra ruta, y el segundo sí, pero apenas tiene oferta hotelera y está más lejos.
Aquí hay que tener en cuenta que a las 6 de la tarde cierran todo, y a las 9 ya no hay restaurantes donde cenar.
Nos decimos por el primero ya que la B500 está considerada como la carretera panorámica que permite disfrutar de los mejores paisajes montañeros de la Selva Negra. Reservamos un hotel en Freudenstadt y ponemos rumbo. Ya con el hotel confirmado, disfrutamos del paisaje montañero y las vistas del valle y los pueblos de la Selva Negra.
Freudenstadt.
El pueblo está en obras y nos cuesta llegar hasta el hotel porque están todas las calles aledañas cortadas, Llegamos a las 19:30, y tras hacer el checkin buscamos sitio donde cenar.
Tiene una plaza central inmensa, con soportales y pequeño comercio muy acogedor. Flores y centros coloridos por todos lados.
Leemos que tiene el mercado más grande de Alemania. Entendemos que tiene lugar en esta enorme plaza.
Elegimos una de las terracitas para cenar, y el idioma deja de ser un handicap a la hora de elegir y de pedir, puesto que aquí sí hablan inglés perfectamente.
Disfrutamos la cerveza (esta vez fría), los platos elegidos y el postre con verdadero deleite, y tras dar un paseo por la plaza nos vamos al hotel pronto, ya que mañana hay que madrugar. El desayuno acaba antes de las 9, y tenemos que volver a recuperar la ruta que tenemos prevista.










Y yo camino de la Academia....😂😂😂
ResponderEliminarPues bastante bonito tb! Esto es un no parar....
Un poco a lo loco con ese hotel tardío....os veía durmiendo en el coche!
Sigue teniendo todo muy buena pinta, aunque me faltan fotito!!!
ResponderEliminarCon la edad os volvéis mas osados!!!! Jajaja
Los alojamientos en barriles impresiona más viendo la foto!!!
ResponderEliminar