Sobre las 8 nos llega la información del capitán informándonos de que ya hemos atracado, de que se están tramitando los correspondientes permisos en el puerto y que cuando esté todo listo podremos desembarcar. Va a hacer un día despejado, soleado y con unos 24°, perfecto para descubrir Tallin.
Desayunamos en el buffet. Hoy sí que está lleno, aunque no tanto como para tener que esperar. Es sorprendente la fluidez y tranquilidad con la que transcurre un sitio así con tanta cantidad de gente comiendo a la vez. Nunca falta comida, todo está limpio y recogido al instante, y un batallón de camareros se encargan de que todo ruede a la perfección.
Nos preparamos, cogemos mochila y documentación y a conquistar Tallin. Nos recibe un día soleado, el puerto está justo a 800 metros del centro de la ciudad antigua. Ya desde el barco se ve el skyline de Tallin con sus torres, sus picos y sus tejados que tantas veces hemos visto en las fotos. Desembarcamos e inmediatamente nos encontramos con la información de puerto, mapas, tienda y punto de conexión wifi.... Allí nos arremolinamos una buena cantidad de pasajeros deseosos de conectarnos después de un día de incomunicación con el mundo virtual. Subo los blogs retrasados de estos días y reviso whatsapp. 5 minutos después estamos entrando en Tallin.
Es una antigua ciudad fortificada donde aún se conservan grandes tramos de la muralla que la rodeaba y muchas de las torres de la misma. Tras cruzar la primera muralla nos vemos transportados a una ciudad tipo medieval, con las calles estrechas y casitas de colores. Nos topamos con la iglesia de St. Olaf, que se alza con sus 124 m imponentes delante de nosotros. Se puede subir hasta la base de la cúpula donde las vistas de la cuidad prometen ser espectaculares. Sin saber muy bien dónde nos metemos nos disponemos a subir, cuando nada más cruzar el arco que da entrada a las escaleras nos encontramos una escalera de caracol estrechísima, cerradísima y con unos escalones muy empinados, donde además de los que subimos, nos encontramos con los que bajan.... 😬😬
Cuando ya las piernas te duelen de subir, la respiración te falta, y ya crees que debes estar tocando el cielo, aún te encuentras con más tramos de escalera y más gente bajando... Llega un momento que dudamos si seguir subiendo o tirarnos para abajo... Al fin alcanzamos la base de la cúpula, y estamos a 60 m de altura, con una ligera barandilla que nos separa del vacío, un pasillo estrechísimo donde no cabemos 2 personas a la vez, y tenemos que girar todos en el mismo sentido para no cruzarnos. Si el vértigo se hubiera quedado abajo podría decir que la vista es ¡indescriptible!. Hacemos la vuelta de rigor y toca bajar. Es más llevadero, aún así hay veces que parece que te va a fallar los pies en unos escalones tan estrechos, y cruzándonos constantemente con otros pobres incautos que quieren subir. ¡Suerte!.
Seguimos el paseo por la ciudad guiados por nuestro mapa. Nos encontraremos la casa del parlamento ubicada hoy en día en el castillo de Toompea y enfrente la imponente catedral ortodoxa construida durante el dominio de los zares rusos, con sus cruces doradas coronando las torres, que se pueden ver brillar desde todas las partes de la ciudad y desde el mar.
Por todos lados los cientos de turistas de los cruceros invadimos la ciudad. Pasamos por la iglesia de San Nicholas, que hoy alberga el museo de arte de Estonia.
Hay infinidad de tiendas de souvenirs con productos artesanos de Estonia, es un estilo muy eslavo.
Bajamos al centro de la ciudad, a la plaza del ayuntamiento donde se encuentran toda la zona de restauración. En el centro hay un mercadillo de artesanía, y un escenario donde grupos de bailarines nos deleitan con sus cánticos y danzas regionales. Nos sentamos a tomar una Coca Cola y refrescarnos ya que hoy hace calor.
Aquí también se encuentra la farmacia más antigua de Europa, del 1422, y que sigue funcionando...
Sobre las 15:30 comenzamos nuestro regreso al barco, ya que la hora límite para embarcar son las17:00.
Nos llevamos un recuerdo muy agradable de esta ciudad que parece anclada en el tiempo y por unas horas nos traslada al ambiente medieval perfectamente conservado.
A las 16:15 nos tomamos una hamburguesa en la cubierta 12, viendo como hoy sí hay más gente que se ha animado a bañarse en la piscina. Poco a poco va volviendo toda la gente que desembarcó. Nos cambiamos de ropa y nos buscamos una hamaca donde descansar un rato con un café helado, al solete, y viéndo la maniobra de zarpar que efectúa el barco para salir de puerto. Leemos durante un par de horas hasta que el fresquete marino nos hace movernos para buscar un sitio más cálido.
Bajamos al camarote a vestirnos para ir a cenar. Sobre las 20:00 nos vamos al Ginza restaurante para repetir cena asiática. Hoy nos toca esperar más de media hora para entrar, pero merece la pena.
Nos atiende la misma chica amable del otro día.
Como acabamos tarde ya no vamos al espectáculo del teatro, aunque nos asomamos y no parece muy interesante. Damos una vuelta por el barco. A cubierta no hay quien salga porque hace fuerte viento. Vemos el casino, la sala de fotografías y acabamos en la piscina donde está todo recogido. Hoy no hay nadie fuera. De vuelta al camarote tenemos que cruzar por el buffet, y hoy que está casi vacío, descubrimos que hay una máquina de helados donde la gente hace cola para servirse.... Increíble! Tito aprovecha y se sirve alguno...
Charlamos un rato con Enzo, el camarero chileno que nos atendió ayer, y nos cuenta cosas interesantes sobre su vida en el barco.
Ya sobre las 23:30 nos vamos a dormir y documentarnos sobre las excursiones en San Petersburgo.









Parece una ciudad preciosa!!! Habrá q sumarla a la infinidad de sitios por visitar....jeje
ResponderEliminarMadre mía, leer es como ir viendo.... Gracias!!! Jejeje
ResponderEliminarFotos geniales! !!!
ResponderEliminarCorriendo a ver las de Rusia voy!!!
Si leer es como ir viendo, ya con las fotos, lo más!!!
ResponderEliminarEs preciosa!
ResponderEliminarEs preciosa!
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