Hoy además es mi cumpleaños. Diferente modo de celebrarlo.
A las 8:00 nos despierta la voz del capitán explicando por megafonía todos los datos relativos a la navegación, la temperatura y las visitas que se pueden hacer en esta zona.
Nos duchamos y salimos a desayunar para coger fuerzas para el día que nos espera de patear la zona. Nuevamente el buffet nos ofrece todo aquello necesario para un buen desayuno y más.
Sobre las 9:15 desembarcamos y seguimos a la marea de gente que se encamina hacia la estación de Warnemunde, donde podremos coger un tren al centro de Rostock, que es una pequeña ciudad a 20 km, que merece la pena visitar.
Parece como si lo conocieramos de toda la vida, porque nos movemos sin titubear. A la salida del puerto encontramos un folleto con una guía detallada de qué hay que visitar en ambos sitios y cómo moverse de uno a otro.
A las 10:15 bajamos del tranvía en Rostock y nos dedicamos a seguir la ruta indicada en la guía por sus calles peatonales, el puerto, su zona comercial y todos aquellos puntos de interés turístico o arquitectónico. Resulta ser una pequeña ciudad europea con una construcción muy similar a todo centro Europa y que resulta acogedora y tranquila. Nos sentamos en el puerto a ver transcurrir la actividad de la mañana y nos deleitamos con el ajetreo de la gente y la música callejera que encontramos. Visitamos la iglesia de Santa María que tiene un reloj astronómico del siglo XV y un impresionante órgano.
A mediodía nos volvemos al barco a comer una ensaladita fresca y continuar visitando Warnemunde.
Nos encontramos con un pueblecito pesquero donde la actividad marítima y de pesca se integra perfectamente con el comercio naciente a la luz de la llegada de los grandes cruceros. Disfrutamos del sol, del paseo, vamos hasta el faro donde podemos ver la bocana que marca la entrada a puerto de los grandes buques y los muchos veleros que hay navegando. Desde allí se ve también la playa de arenas blancas que hacen las delicias de los alemanes en época estival.
Tras un par de horas paseando, y cuando las piernas ya se empiezan a quejar, nos volvemos al barco a dar por finalizada la visita de hoy.
Al llegar al camarote me encuentro un cupcake con una nota de feliz cumpleaños. Sobre la cama, un perfecto elefantito hecho con las toallas. ¡Increíble como cuidan todos los detalles!.
Nos cambiamos, refrescamos y decidimos ir a tomar unos mojitos para celebrar el cumpleaños. Hay una oferta de un pack de 6 mojitos, que degústanos con ganas: un spicy mojito, el coconut & pineaple mojito y el strawberry mojito. Son cócteles pre-preparados que nada tienen que ver con el mojito, pero que disfrutamos igual. Como el compañero que tiene la llave donde se guardan las copas de coctel no está, el camarero decide no hacernos esperar más y ponernos las copas grandes... ¡Cómo saldremos de esta!
Un par de horas después nos vamos a cenar; en esta ocasión elegimos el Aqua restaurant, que tiene un menú diferente y donde nos servirán en la mesa sin tener que decidir qué elegir entre la amplia oferta el buffet. Nos decidimos por un sushi y un tartar de primero, y lasaña de carne y gambas de segundo (que resulta ser una hamburguesa de gambas 😳).
Tomamos un postre y vamos derechos al espectáculo de hoy en el Stardust Theatre, a cargo de un grupo de gauchos argentinos que nos deleitan con tangos, boleadoras y bailes típicos argentinos. El auditorio, con capacidad para 900 personas se llena cada noche. Tras eso empiezan las fiestas de los años 70, el casino y demás entretenimientos.
Salimos a ver la maniobra de zarpado del puerto de Warnemunde y estamos un rato en cubierta viendo cómo nos alejamos el puerto. Cuando el frío empieza a molestar nos vamos a dormir.
¡Agradable y original día de cumpleaños!.









Cumpleaños feliz!!!
ResponderEliminarQue día más divertido!!!
a ver q os espera en el siguiente puerto!!!
Tu no puedes celebrar el cumpleaños como todo el mundo???? Jajaja puritita envidia!!!!
ResponderEliminarQué pedazo de cumpleaños te metes jodia!
ResponderEliminar