Desayunamos lo que compramos ayer y tenemos poco que recoger pues ni sacamos las maletas del coche.
Cargamos bártulos y a las 8:30 estamos en marcha camino de Legoland, que está a unos 20 km.
Cuando llegamos a las 9:15 ya empieza a haber mucha gente de todos los países cercanos, esperando para sacar entradas o para entrar.
Aunque abren a las 10, un cuarto de hora antes estamos entrando. Ya antes de llegar empiezas a ver los ladrillos de Lego por todos lados, en las rotondas, en la carretera. Según cruzas la puerta te trasladas a un mundo construido exclusivamente de lego bricks.
El parque es una mezcla entre parque de atracciones, con sus circuitos, montañas rusas y atracciones, y una macro exhibición de construcciones enteramente hechas de lego.
La parte que más nos fascina es Miniland, donde puedes ver reproducciones enteras de ciudades, aeropuertos, parques, fábricas, castillos, palacios, plataformas petrolíferas, etc... Hechas por completo de piezas de lego. El nivel de detalle es impresionante. Si a eso le aplicas el movimieto de los vehículos, la navegación de los barcos por los canales, trenes por sus vías, aviones cargando y descargando con el finger y desplazándose por la pista... Todo cobra un realismo impresionante. Una cosa que nos llama mucho la atención es la "jardinería" de tos Miniland. Las ciudades están perfectamente diseñadas con sus parques y jardines ¡a tamaño de Lego!... ¿Cómo lo han conseguido todo tan mini?.
Podríamos pasarnos días enteros intentando absorber cada detalle plasmado.
Hay distintos mundos Lego recreados en el parque: ninja, star wars, iceland, pírate world, el oeste, un castillo fantasma, un acuario, el reino de los caballeros... donde, sobra repetir, que todo está ambientado con figuras de Lego. Hay diferentes atracciones y espectáculos, así como puestos de comida y picoteo, que completan las actividades para pasar un día de ensueño.
Dentro del recinto hay un hotel, que debe ser una extensión de todo lo visto en el parque. En Billund han hecho hasta un aeropuerto a pie del parque para que la gente pueda llegar sin tener que venir desde Copenhage.
Pateamos cada rincón hasta casi la hora de cierre, puesto que tenemos que volver a Copenhague, que está a casi 3 h.
Sobre las 20:30 llegamos al hotel Cabinn Metro, de la misma cadena del anterior, pero bastante más apartado del centro. Hacemos el checkin (hab. 422) y nos vamos al centro a echar un vistazo a la zona de Nyhavn, la imagen más característica de Copenhague donde está el canal con los barquitos y las terracitas.
Nos cuesta un rato aparcar y al final lo dejamos en una zona donde, tras preguntar, nos explican que se puede estar 1h (es difícil entender la dinámica danesa de todo, cuando no hay ni una palabra en inglés). A la vuelta nos damos cuenta, por un papelito en el parabrisas, que no lo entendimos bien...
Paseamos por la Stroget, la calle más comercial y peatonal de Copenhague, donde están todas las grandes firmas. Encontramos La Glace, la pastelería más antigua de Copenhague, cuyo escaparate parece más el de un museo que el de una pastelería. Llegamos a Nyhavn y paseamos por las terracitas que están llenas de gente acabando de cenar o tomando una copa. Nos tomamos un helado y volvemos para el coche antes de que se cumpla la hora prevista de parking.
Sobre las 23:00 estamos de vuelta en el hotel y esta vez buscamos un parking cercano para evitar sorpresas por la mañana.











Madre mía!!! Legoland se merece un viaje en exclusiva!!!! Y yo me apuntoooooo
ResponderEliminarYo también me apunto!!! Me ha flipado....pero si tiene un monumento a vosotras!!! Jajaja
ResponderEliminarOs traeis entonces una multa?? Aunq si esta en danés....vete a saber....
Seguid disfrutando
Toma multa danesa!
ResponderEliminarToma multa danesa!
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