Sobre las 5:30 empiezan a encender las luces para darnos un desayuno.
Después de una noche calurosa, incómoda y sin apenas dormir, parece que se cumple el horario de llegada, aterrizamos a las 6:46 y nos preguntamos si llegaremos al siguiente vuelo.
Entre que el avión rueda por la pista, conectan el finger y comienza a movilizarse el personal, salimos a las 7:05 del mismo y comenzamos a correr por los pasillos del aeropuerto de Dubai siguiendo los carteles de "connecting flights" (igual que nosotros está el resto del pasaje).
El personal de tierra te va indicando para donde tienes que correr en función del siguiente vuelo con el que conectes. En cuanto decimos que con el vuelo de Madrid, directamente nos detienen porque lo acaban de cerrar a las 7:05.
Qué impotencia saber que él avión aún está aquí sin despegar y no poder subirnos.
En tierra ya han gestionado todas las conexiones de vuelo de los pasajeros del nuestro, y ya nos tienen preparadas las tarjetas de embarque para el siguiente vuelo a nuestros respectivos destinos. Increíble la eficacia.
Menos mal que hay otro hoy a Madrid. Sale a las 14:20 y hora prevista de llegada a Madrid a las 19:30. Junto a las nuevas tarjetas de embarque nos dan unos vouchers para comer en los restaurantes del aeropuerto. Ahora sólo nos queda esperar estas 7 h e intentar dormir algo.
Conseguimos conectar wifi y comunicar el retraso a España, pero dura solo 1 h, y allí está todo el mundo dormido (son las 4:30 hora española).
Entre la megafonía que anuncia todos los embarques del aeropuerto y las llamadas al rezo de la mezquita, dormimos un par de horas aprox. Sobre las 12 vamos a buscar alguno de los restaurantes donde admiten los vouchers que nos han dado. Nos tomamos el sandwich, el refresco y el pastelito que nos corresponde y a seguir esperando hasta nuestra hora de embarque.
Esta vez sí que el vuelo es puntual, 15 min antes de la hora prevista de embarque ya abren las puertas, y media hora antes estamos sentados en nuestros asientos. El avión va medio vacío, a ver si al tener más espacio podemos dormir algo.
Vuelo EK413 Dubai - Madrid (DXB-MAD), asientos 45J y 45K, con salida a las 14:20, puerta de embarque A3. Tiempo estimado de vuelo 7:52 h, distancia a Madrid 3.651 millas. Hora prevista de llegada a Madrid 19:20.
A las 14:25 en punto despegamos. ¡Qué lujo tanta puntualidad!.
Ponemos una película (creemos que es la quinta en este viaje de vuelta), y miramos de nuevo el desierto que es esta ciudad. Se han empeñado en construir una ciudad completamente sobre el desierto, aunque en seguida salimos al mar, y hay cientos y cientos de buques petroleros navegando, parecen unas regatas desde la distancia.
Poco después nos dan de comer, aunque ya no sabemos si tenemos más sueño o hambre. Acaba la película, y como el asiento de al lado al nuestro está vacío, nos recolocamos para poder dormir un rato. El resto de las 8 horas de vuelo transcurren entre dormitar y ver trozos de la serie "vaya par de dos" en inglés.
Con puntualidad casi británica, aterrizamos en Barajas a las 19:17. Conectamos nuestros móviles y vemos que Tony viene a recogernos. Le avisamos del aterrizaje.
El desembarque es rápido ya que vamos medio vacíos. En la salida del finger hay una azafata de tierra con un cartel con varios nombres, entre ellos el de Jacinto. Nos dirigimos a ella y nos comunica que nuestras maletas se han quedado en Dubai, y que vienen en el vuelo de mañana. Tenemos que completar nuestros datos de entrega y nos las llevarán a casa. Con el jaleo de la pérdida del vuelo, se han liado y no han montado en nuestro segundo avión. Nos extraña que haya sido así porque tiempo han tenido... Vendrán en el mismo vuelo previsto originalmente, pero 1 día después.
Más ligeros de equipaje salimos a encontrarnos con Tony que está en el parking de la T4. Pasamos de los 42° australianos, a 9° madrileños, aunque hace ya tantas horas (42 h exactamente) que apenas lo recordamos.
Media hora después estamos ya en casa. ¡Qué raro lo vemos todo!. Han pasado 28 días y todo está exactamente igual, aunque por nuestras vidas han pasado muuuuuchas nuevas experiencias.
Ahora ya sí que de verdad, este viaje ha tocado a su fin. Aunque aún nos queden muchas fotos por ver, muchas anécdotas que contar, muchos momentos que revivir, y muchas nuevas experiencias en nuestro haber.
¡Otro hito cumplido!.
Dormir: ¡Por fin en nuestra cama!.


























































