Día 28. Dubai - Madrid

Sobre las 5:30 empiezan a encender las luces para darnos un desayuno. 
Después de una noche calurosa, incómoda y sin apenas dormir,  parece que se cumple el horario de llegada, aterrizamos a las 6:46 y nos preguntamos si llegaremos al siguiente vuelo. 

Entre que el avión rueda por la pista, conectan el finger y comienza a movilizarse el personal, salimos a las 7:05 del mismo y comenzamos a correr por los pasillos del aeropuerto de Dubai siguiendo los carteles de "connecting flights" (igual que nosotros está el resto del pasaje). 
El personal de tierra te va indicando para donde tienes que correr en función del siguiente vuelo con el que conectes. En cuanto decimos que con el vuelo de Madrid, directamente nos detienen porque lo acaban de cerrar a las 7:05. 
Qué impotencia saber que él avión aún está aquí sin despegar y no poder subirnos.

En tierra ya han gestionado todas las conexiones de vuelo de los pasajeros del nuestro, y ya nos tienen preparadas las tarjetas de embarque para el siguiente vuelo a nuestros respectivos destinos. Increíble la eficacia.

Menos mal que hay otro hoy a Madrid. Sale a las 14:20 y hora prevista de llegada a Madrid a las 19:30. Junto a las nuevas tarjetas de embarque nos dan unos vouchers para comer en los restaurantes del aeropuerto. Ahora sólo nos queda esperar estas 7 h e intentar dormir algo.

Conseguimos conectar wifi y comunicar el retraso a España, pero dura solo 1 h, y allí está todo el mundo dormido (son las 4:30 hora española).

Entre la megafonía que anuncia todos los embarques del aeropuerto y las llamadas al rezo de la mezquita, dormimos un par de horas aprox. Sobre las 12 vamos a buscar alguno de los restaurantes donde admiten los vouchers que nos han dado. Nos tomamos el sandwich, el refresco y el pastelito que nos corresponde y a seguir esperando hasta nuestra hora de embarque.

Esta vez sí que el vuelo es puntual, 15 min antes de la hora prevista de embarque ya abren las puertas, y media hora antes estamos sentados en nuestros asientos. El avión va medio vacío, a ver si al tener más espacio podemos dormir algo. 

Vuelo EK413 Dubai - Madrid (DXB-MAD), asientos 45J y 45K, con salida a las 14:20, puerta de embarque A3. Tiempo estimado de vuelo 7:52 h, distancia a Madrid 3.651 millas. Hora prevista de llegada a Madrid 19:20. 

A las 14:25 en punto despegamos. ¡Qué lujo tanta puntualidad!. 

Ponemos una película (creemos que es la quinta en este viaje de vuelta), y miramos de nuevo el desierto que es esta ciudad. Se han empeñado en construir una ciudad completamente sobre el desierto, aunque en seguida salimos al mar, y hay cientos y cientos de buques petroleros navegando, parecen unas regatas desde la distancia. 

Poco después nos dan de comer, aunque ya no sabemos si tenemos más sueño o hambre. Acaba la película, y como el asiento de al lado al nuestro está vacío, nos recolocamos para poder dormir un rato. El resto de las 8 horas de vuelo transcurren entre dormitar y ver trozos de la serie "vaya par de dos" en inglés. 

Con puntualidad casi británica, aterrizamos en Barajas a las 19:17. Conectamos nuestros móviles y vemos que Tony viene a recogernos. Le avisamos del aterrizaje. 

El desembarque es rápido ya que vamos medio vacíos. En la salida del finger hay una azafata de tierra con un cartel con varios nombres, entre ellos el de Jacinto. Nos dirigimos a ella y nos comunica que nuestras maletas se han quedado en Dubai, y que vienen en el vuelo de mañana. Tenemos que completar nuestros datos de entrega y nos las llevarán a casa. Con el jaleo de la pérdida del vuelo, se han liado y no han montado en nuestro segundo avión. Nos extraña que haya sido así porque tiempo han tenido... Vendrán en el mismo vuelo previsto originalmente, pero 1 día después. 

Más ligeros de equipaje salimos a encontrarnos con Tony que está en el parking de la T4. Pasamos de los 42° australianos, a 9° madrileños, aunque hace ya tantas horas (42 h exactamente) que apenas lo recordamos. 

Media hora después estamos ya en casa. ¡Qué raro lo vemos todo!. Han pasado 28 días y todo está exactamente igual, aunque por nuestras vidas han pasado muuuuuchas nuevas experiencias. 

Ahora ya sí que de verdad, este viaje ha tocado a su fin. Aunque aún nos queden muchas fotos por ver, muchas anécdotas que contar, muchos momentos que revivir, y muchas nuevas experiencias en nuestro haber.

¡Otro hito cumplido!.

Dormir: ¡Por fin en nuestra cama!.

Día 27. Sydney - Dubai - Madrid.

Hoy parece que nuestro cuerpo sabe lo que le espera y no nos despertamos hasta las 08:30. Nos lo tomamos con calma por la que cae ahí afuera. 

Ducha, optimizar maletas pensando que hay que vestirse de verano, pero esta noche vamos hacia el "invierno polar" español (según noticias de España). Qué facturamos y qué no. Abrigos fuera. Líquidos dentro... A ver qué tal sale.

Con menos ganas que convencimiento salimos a los 32° de las 9:30 de la mañana, totalmente concienciados de la que nos va a caer hoy.

Lo primero nos dirigimos hacia el mercado de ayer para ir probando. Allí desayunamos estupendamente en el mismo puesto de ayer, pero esta vez con una ensalada de frutas. 
Damos una vuelta y nos echamos a la calle con la intención de coger el bus turístico para que nos lleve a la zona de la Ópera y el puerto. 

El camino hacia la parada del bus, por la sombra, nos da la medida de la que está cayendo. Una vez que llega, nos subimos (esta vez abajo), y nos conectamos a las explicaciones en español, para seguir conociendo Sydney. Realmente es la única opción de pasear hoy por la ciudad si queremos ver algo. 

Durante aproximadamente 1 h disfrutamos del paseo y el frescor, hasta que llegamos a la Ópera y toca bajarse. El edificio es realmente impresionante, muy original y precioso, y las vistas desde el mismo también son magníficas. ¡Qué pena no haber venido anoche a verlo también iluminado, porque debe ser una estampa preciosa!. 






Estamos por aquí aproximadamente 1 h haciendo fotos desde todos los ángulos y disfrutando la vista desde la sombra. Hay 42° y el aire quema literalmente. Parece salido de un secador.


Sobre las 14:00 nos vamos hacía los restaurantes de la zona de The Rocks, para disfrutar de nuestra última comida en Sydney. Nos sentamos en una terracita a la sombra y tenemos que disputar la comida con las gaviotas y palomas que acechan y que a la mínima se suben a picotear de tu plato. Hay una gaviota que boquea como si agonizara la pobre.

El plan de después de comer era ir a visitar el jardín botánico, pero viendo la ausencia de sombras que tiene, nos sentimos incapaces. Nos sentamos a la sombra de un árbol al pie del museo de Arte Contemporáneo y así pasamos nuestra última hora de relax. A las 16:00 nos vamos a coger el bus turístico que nos llevará FRESQUITOS de vuelta al hotel. Por la ventana vamos viendo cómo la gente las pasa canutas paseando. 




A las 17 estamos en el hotel. Recogemos nuestra bolsa de ropa invernal, y ¡nos cambiamos!. Todo un acto de valentía... Menos mal que nos quedamos refugiados en el aire acondicionado hasta que viene el bus que nos lleva al aeropuerto, tomando una coca cola helada. 



En el aeropuerto pasamos todos los trámites de check in, inspección de pasaporte, de equipaje y esperamos hasta el embarque. 
Aprovecho para escribir el diario, ya que tenemos wifi. 

Embarque por la puerta 57, vuelo EK413 de Emirate de Sidney a Dubai (SYD-DXB). Hora de salida las 21:45. Asientos 73-A y 73-B. Distancia a Dubai 12.085 millas. Tiempo estimado de vuelo 14:15 h. 

Tardamos en comenzar el embarque más de 45', y una vez embarcados el comandante nos informa de que hay un problema técnico que están tratando de solucionar los ingenieros. Al final despegamos 1h 45' más tarde. En Dubai teníamos 2 h de conexión. Peligra la conexión con el vuelo de Madrid. 

La noche se hace eterna... 14 h sentados en espacio reducido. Recién despegados nos dan la cena, y a partir de ahí enlazo 3 películas entre ratos de sueño, de incomodidad, calor y dolor de cabeza. 

Tenemos previsto aterrizar a las 6:50 en Dubai, y el otro vuelo sale a las 7:25... Casi imposible.

Hotel: Avión Sydney - Dubai.

Día 26. Sydney

El horario ya está dominado. Ya nos levantamos a las 8, horario australiano. Enseguida estamos en la calle para aprovechar antes de que haga mucho calor. 
Vamos al Paddy's Market, que está cerca del hotel, y ayer la guía nos dijo que era una galería enorme de productos frescos y souvenirs. A las 9 estamos allí, y como aún no han abierto la mayoría de los puestos, desayunamos en una cafetería pastelería que hay dentro. Damos una vuelta hasta que abren y compramos una mochila para poder llevar el exceso de equipaje que no nos cabe en las maletas que trajimos. Es el primer mercado que vemos en estas vacaciones. Aún seguíamos preguntándonos donde compraba esta gente la carne y el pescado. Es una manzana entera de puestos y tiendas variadas, y la planta baja un macro bazar chino. 

Volvemos al hotel para dejar la mochila y nos disponemos a salir a patear cuando el muchacho de ayer de recepción nos pregunta que donde vamos a ir, para aconsejarnos y ofrecernos los tickets de las atracciones más baratos. 


Tenemos idea de volver a la zona del barrio chino que vimos ayer y al puerto, donde se encuentra el acuario que queremos visitar. Sacamos los tickets en recepción con un 25% de descuento,  y también billetes para el bus panorámico, hop on - hop off, que te permite subir y bajar cuantas veces quieras durante 24h y recorre las zonas de más interés, con guía en español. 


De camino al puerto entramos en el Jardín chino de la Amistad. Es un jardín que una ciudad china hermanada con Sydney regaló a la ciudad para conmemorar el 200 aniversario de su instalación. Parece todo un remanso de paz en medio de la city. 


Sobre las 11:30 llegamos al acuario y nos deleitamos visitándolo durante más de 3 h. Está fenomenalmente montado. Vemos tiburones, rayas, un par de vacas marinas, cientos de peces preciosos y hasta un arrecife de coral. Realmente muy interesante. 







Sobre las 15:30 salimos de nuevo al sol ajusticiador, y buscamos un sitio donde comer cerca del puerto. A estas horas la oferta no es mucha, porque cierran las cocinas a las 15 y reabren a las 17 para las cenas. Entramos en una cervecería donde tomamos una pizza y una ensalada, con coca cola y una cider de manzana. 


Después de esto, y viendo que no se puede caminar debido al calor, nos subimos al bus panorámico, para que nos lleve por toda la ciudad y nos cuente cosas en español.



A las 18:30 nos bajamos en la parada de Central Station, justo en la puerta de nuestro hotel, para descansar un rato y refrescarnos. Es una paliza hacer turismo con este calor. 


A las 20:30 salimos de nuevo a cenar. A estas horas ya se puede pasear mejor. Vamos hacia el barrio chino buscando un restaurante japonés que rápido encontramos. Hoy probamos con los "udon" (a pesar del calor), el okonomiyaki, y unos sushis de salmón. ¡Qué rica es este tipo de comida!. 

Damos un pequeño paseo, porque ya las piernas se quejan, y de vuelta al hotel.

Hotel: Mercure Sidney.

Día 25. Sydney

Nuevamente el horario nos juega una mala pasada. Aunque ayer aguantamos hasta acostarnos con horario australiano, hoy a las 6:30 (8:30 de NZ) estábamos despiertos. Largo día por delante.

Hace un sol radiante, y por lo que vemos se van a alcanzar temperaturas de 33°. Sacamos el único pantalón corto que llevamos en la maleta y que no habíamos usado hasta ahora, e intentamos aligerar ropa lo más posible. Para esto no estábamos preparados.


Sobre las 8 salimos a la calle mapa en mano y lo primero que hacemos es comprar una tarjeta recargable para movernos por la ciudad. A continuación buscamos un sitio donde desayunar. Estamos en pleno centro y no es difícil. En la terraza de una cafetería nos tomamos un capuccino con un croissant. 

Vemos el mapa y comenzamos a subir hacia el puerto, que aunque está a 2 km parece que es accesible, así vamos descubriendo la ciudad. Tiene el ruido, el estrés y el jaleo de las grandes ciudades. Atrás han quedado los prados y las ovejas... Es plena hora punta de entrar a trabajar y estamos muy cerca de la city, donde l@s ejecutiv@s y trajead@s van acelerad@s a sus oficinas.


Llegamos a Hyde Park y decidimos unirnos a un free tour que parte de la Archibal Fountain a las 10:30. Se trata de tours guiados de 2 h, completamente gratis, que te enseñan y explican los rincones más famosos de la cuidad. Como tenemos tiempo hasta que comience, entramos a visitar la St. Mary's Cathedral, la catedral católica más grande de Australia. Es un templo enorme, con techos de madera. Como en todas, reina La Paz, y hace una temperatura muy agradable, dado que son las 9 de la mañana y ya hay 30°; vamos buscando las sombras. 



A las 10:30 se reúne el grupo del free tour y nos ponemos en marcha siguiendo las interesantes explicaciones de la muchacha que nos lleva. Tengo que destacar que aquí, a diferencia de en NZ, hablan un inglés estupendo que se entiende bastante bien. 

Subimos por las calles Elizabeth St. y Macquarie St. hasta el muelle (Circular Quay), y el antiguo barrio de The Rocks. Esta zona resulta muy interesante y atractiva. Aquí aparecen ya los 2 emblemas de la ciudad, quizá las fotografías más conocidas de Sydney a nivel mundial: The Opera House y Sydney Harbour Bride. 



Impresiona encontrarte delante de estos dos símbolos mundialmente conocidos. 

A las 12:30 finaliza el tour y ya estamos literalmente a punto de la lipotimia. Nuestro cuerpo no se adapta a este calor así tan repentino. 

Paramos a comer unos sushis y unas coca colas bien frías, antes de subirnos a recorrer el puente hasta el otro extremo. Desde sus 50 m de altura da bastante vértigo. 


A la vuelta de este paseo ya no somos capaces de soportar un rayo más de sol. Estamos a 37°. Imaginad el turismo por pleno centro de Madrid en agosto...

Nos refugiamos a la sombra de un árbol con una botella de agua fría, pero aun así no somos personas. Sobre las 15:00 decidimos irnos al hotel a refrescarnos un rato. Para ello cogemos un Ferry que nos llevará a la Darling Bay, próxima a nuestro hotel. Las vistas de la Ópera y del puente desde el barco son preciosas. 




Al desembarcar vemos que aún estamos a 3 paradas en tren de nuestro hotel. No somos capaces de captar más calor. Nos metemos al tren y a las 16:30 estamos en nuestra fresquita habitación con vistas. Descansamos un rato, ducha, nos refrescamos y preparamos nuevas visitas.

Sobre las 19:00 salimos de nuevo a buscar un sitio donde cenar. Elegimos una hamburguesería  cercana al hotel que tiene buenas críticas en Trip Advisor. Está llena hasta arriba, pero rápido van quedando mesas libres. ¡Hacía un mes que no veíamos tanta gente junta!. Pedimos 2 hamburguesas distintas con sendas cervezas. Y al pedir patatas podemos elegir entre patatas con sal de chili y patatas dulces con alioli. Elegimos las segundas, y resultan ser gajos de batata frita. Original.

Viendo que son las 8 y hay mucha gente por la calle, vamos dando un paseo hasta el Darling Harbour. De camino nos encontramos todo el barrio chino de la ciudad. Una calle toda peatonal llena de montones de restaurantes chinos llenos de gente. Y cuál es nuestra sorpresa, que al llegar al puerto nos lo encontramos lleno de restaurantes y sitios para tomar algo, al pie de los rascacielos de la city. 





Esto sí que es nuevo, acostumbrados como estamos a que en NZ los sitios se paralizaban a las 6.

Damos una vuelta por el puerto, el ambiente es muy agradable, y nos sentamos a contemplar toda la bahía con los rascacielos al fondo. Resulta agradable, y sobre todo ver tanta gente un miércoles normal, y a estas horas. 

A las 22 nos volvemos para el hotel porque el día ha sido largo. Atravesamos de nuevo el barrio chino, y sigue lleno. No damos crédito. 

Preparamos el día de mañana y el sueño nos vence rápido.

Hotel: Mercure Sidney.

Día 24. Despedida de Nueva Zelanda.



Hemos volado 20.668 km para llegar hasta aquí, hemos recorrido 4659 km en coche (1.905 km en la isla norte y 2.754 km en la isla sur) , 240 km en bus, 34 km en barco y unos pocos a pie.

Hemos pasado 22 días en este país. 22 inolvidables días donde hemos vivido nuevas experiencias, hemos disfrutado de sus variados paisajes, de sus gentes, de su amabilidad, hemos conocido sitios maravillosos, hemos llenado nuestros ojos y nuestras mentes de fotos e impresiones imborrables. 

Hemos abierto una puerta a un probable y esperanzador nuevo futuro. Hemos compartido el viaje online con todos aquellos que han querido seguirnos. Si esto ha servido para que conozcáis un poquito más este maravilloso país, o incluso para que a alguno le pique el gusanillo de venir, ¡estupendo!.

El viaje ha cumplido muy por encima las expectativas que traíamos, y si algo nos queda claro es que hemos conocido tan sólo una mínima parte de lo que este maravilloso país puede ofrecer.

Ni empleando 2 idiomas hay adjetivos para expresar las impresiones que nos ha causado: impresionante, maravilloso, espectacular, inolvidable, magnífico, sorprendente, asombroso, grandioso, impactante, marvellous, amazing, beautifull, brilliant, nice, cute, incredible...

Ahora sólo nos queda decir KIA ORA AOTEAROA




Día 24. Akaroa - ChristChurch - Sidney.

Hoy toca despedida de NZ. A las 8 nos despertamos y tras la ducha y el desayuno comenzamos a intentar hacer un tetris con todo el equipaje, ya que hoy dejamos el coche y toca vaciar maletero. Las cosas que no se puede pasar en el control de equipajes en un lado, las que sí en el equipaje de mano, documentación y pasaportes a mano, dinero neozelandés y australiano localizable, gafas, gorras, restos de comida.... ¡Qué estrés!. 

Sobre las 10 dejamos definitivamente el hotel y salimos a dar un paso por el puerto de Akaroa. Se trata de un pueblecito muy pequeño, pesquero, abierto al mar, con una bahía y puerto pequeñitos, encajonados a pie de una colina verde. Tiene su encanto. 


Vamos al pequeño faro donde nos entretenemos deleitándonos un rato con esta vista como último recuerdo del país. 


Visitamos una tienda de perlas azules, especialmente cultivadas en las aguas de aquí y compramos una de las conchas (preciosas) donde se crían. 

Sobre las 11:30 nos ponemos en camino hacia ChristChurch que está a 1:30 de aquí. Lo cruzamos de pasada y vemos cómo toda la ciudad aún sigue en obras intentando recuperarse del terremoto de 2011 que destruyó una gran parte de los edificios centrales, la catedral entre otros.


Nos vamos hacia el aeropuerto a dejar el coche de alquiler que nos ha llevado por toda esta isla sur. 

Descargamos todo el equipaje y nos vamos hacia los mostradores de embarque. Previamente rematamos los restos de comida que nos quedaban antes de entrar a facturar. A las 13:45 ya tenemos nuestras tarjetas de embarque listas, y libres del equipaje. El aeropuerto es muy pequeñito, parece casi un aeropuerto doméstico en lugar de internacional. Hacemos tiempo paseando por las tiendas y tomando un café hasta que llega la hora de embarcar. Gastamos las últimas monedas de $NZ y dejamos los billetes para cambiarlos por $AUS. El cambio que nos ofrecen en el aeropuerto es ridículo (77 $AUS por cada 100 $NZ, cuando debería ser de 94); los dejamos para cambiarlos en Sidney o devolverlos en España. 

La gente sigue siendo amabilísima hasta en el último rincón del aeropuerto, tienda o café. ¡Cómo lo vamos a echar de menos!. Incluso hasta en el finger de embarque han puesto un paisaje de selva y por los altavoces suenan los sonidos típicos de la selva... Para que sea el último recuerdo que te lleves. ¡Increíble!.

Vuelo ChristChurch - Sidney (CHC-SYD), EK419, de la compañía Emirates. On time.
Embarque en C34 a las 16:15. Asientos 36A y 36B. Despegue a las 16:55. La distancia a Sidney es de 1.355 millas, 2.127 km. Tiempo estimado de vuelo 2 h 46'. Hora (local) prevista de llegada 17:58. Volvemos a cambiar los relojes a 2 h menos que en NZ y 10 más que en España.




Es un vuelo rápido, que se pasa entre escribir un rato, sacar fotos en el despegue, comer y una peli.  

A las 18:00 aterrizamos en Sidney, con una temperatura de 24°. Recogemos equipaje, pasamos control de pasaportes, control de equipaje que junto al de NZ es de los más estrictos de el mundo (espectantes porque llevamos una concha y no sabemos si nos la detectarán). Todo transcurre sin problema, y rápido encontramos el tren que nos llevará al centro de la ciudad, y nuestro hotel está a 400 metros de la Central Station.

Hemos pasado de plena Naturaleza, prados verdes y ganado por todos los sitios, a gran urbe cosmopolita...

Llegamos a recepción, y cuando localizan nuestra reserva nos identifican como "Honey mooners" y dan una habitación king size, en la planta más alta con vistas a la ciudad, y nos envían una botella de champán a la habitación. Ah!, y nos regalan la wifi, que aquí es pagando ¡Todo un detalle de bienvenida!.
 

Con este recibimiento y la hora que es, decidimos no salir y empezar a adaptarnos al nuevo horario. Disfrutaremos de la bienvenida y el regalo. 

Ruta: Akaroa - ChristChurch - Sidney.
Km: 95 km en coche y 2.127 en avión. 
Hotel: Mercure Sidney.

Día 23. Twizel - Mount Cook - Akaroa.

Hoy sale un sol radiante como regalo para visitar el monte más popular de NZ. El Monte Cook, en maorí Aoraki. Con sus 3754 metros es el pico más alto de las dos islas y el más visitado porque, junto con los otros 14 picos que superan los 3000 m, los 40 glaciares y cientos de km en rutas, forman el parque nacional que más interés tiene de los Alpes neozelandeses.

Nos levantamos con pena porque cumplir este último hito del viaje sabe a despedida. 


Ducha, desayuno, recoger, hacer maletas, pagar el hotel y en marcha hacia el P.N. Monte Cook, a 51 km, subiendo por el lago Pukati.


A las 10 estamos en el i-Site del parque viendo qué ruta podemos hacer que se ajuste a nuestro horario. Hacemos las últimas compras y nos vamos a patear el Valle Hooker. Una ruta de aproximación al Monte a través de un valle, llegando hasta el glaciar Hooker. Entre 2:30 y 3:00 h.


El día es espléndido, hace un sol radiante que brilla sobre las cimas de las montañas nevadas, vamos a pie del río lechoso que se forma por el deshielo del glaciar, cruzamos 3 puentes colgantes, y cada vez el monte se ve más cercano y majestuoso. Como despedida no nos podía regalar un día mejor.




Tras 70 min. de caminata llegamos al punto más cercano que se puede llegar del glaciar, hasta el lago formado por su deshielo, donde flotan pequeños icebergs desprendidos del mismo. 



Aprovechamos para comer ante esta impresionante vista, y hacerlos algunas fotos. Hacemos un repaso de éste y otros viajes intentando elaborar un "Top 10" de los lugares visitados juntos. Es difícil...


Sobre las 13:00 nos ponemos de nuevo en marcha hacia el coche y seguir ruta a Akaroa, ya que nos quedan 5 horas de camino.


El camino es largo y silencioso. Hace un día espléndido que hace más difícil despedirse. 


Son demasiados km y la última hora se hace pesadísima ya que la carretera es demasiado sinuosa. 

Llegamos al motel a las 18:45. Un motel del estilo de la mayoría de los vistos hasta ahora. 

Descargamos las maletas y nos vamos paseando por la orilla del puerto hasta el centro. Una vez más, se trata de una ciudad absolutamente fantasma a estas horas. Todo cerrado, hasta la gasolinera. Veníamos cortos de gasolina, y menos mal que la única que hay te puedes servir con tarjeta de crédito. La mayoría de los restaurantes locales también cerrados por ser lunes. Da pena ver un día tan soleado todavía y todo tan cerrado, sin gente por ningún sitio. 



El puerto es muy coqueto, todo tiene estilo muy francés ya que aquí fueron los franceses los que colonizaron esta zona. Las calles, los comercios, todo en francés. 


Buscamos un sitio chulo donde despedirnos de NZ, y elegimos entre lo poco que hay. 

A las 21 estamos de vuelta en el motel listos para escribir, buscar la información que necesitamos para el vuelo de mañana y descansar. 

Esto se acaba...

Ruta: Twizel - Mount Cook - Akaroa.
Km: 457 km.
Hotel: La Rochelle Motel.