Día 13. Navegación.

Hoy no hay un "Say hello", ni los buenos días el capitán. Hoy sólo navegar e ir mentalizándose que esto toca a su fin. 

Nos levantamos sobre las 8, con calma que el día es largo. Ducha y a desayunar algo ligero que hay que empezar con la operación "rebajar lo cogido de más en el crucero". 

Hace día de sol pero un viento fortísimo que casi te vuela en la cubierta de la planta 12. Aún así decidimos caminar algo, hoy que no hay salida del barco, y nos damos 12 vueltas al circuito de jogging, que hacen un total de 5 km aprox. 

Como apenas hace frío decidimos ir a probar el jacuzzi de proa, que está libre, como colofón a la pateada rápida que hemos dado durante 1h.
Nos ponemos el bañador, cogemos las toallas de baño y allá que nos vamos luchando contra el viento para llegar a proa. Resulta difícil encontrar un hueco donde dejar la ropa sin que se vuele.
Nos bañamos en el agua calentita y burbujeante durante un rato hasta que el aire nos molesta demasiado. 
Sobre las 11:30, bién enrollados en la toalla, nos vamos a darnos una ducha caliente. Nos vestimos para el vendaval y buscamos un rincón donde el viento permita sentarnos a leer un rato. 

A las 14:00 nos vamos a ver una demostración que hacen de cómo hacer con las toallas los animalitos que nos hemos ido encontrando estos días en la habitación. Es una chulada, en un momento, ante nuestros ojos, aparecen un perro, un elefante, un pingüino, un mono, un ratón, un sapo, 2 cisnes... muy curioso. 



De ahí al buffet a seguir con la desintoxicación, y un rato de reposo en cubierta, viendo los espectáculos que prepara la tripulación para entretenernos.

Nos pasamos la tarde entre dormitando y leyendo. Aprovechando las últimas horas de barco y de mar, con el inicio de morriña por las vacaciones que se acaban. Vemos la puesta de sol. Parece increíble el tráfico marítimo que hay durante todo el día; barcos de todo tipo, y la cantidad de "molinos de viento" que hay por el mar. Cuanto ajetreo!.


A las 8 bajamos al restaurante japonés a despedirnos de las cenas en el barco. Y también como despedida vamos al teatro a ver el espectáculo especial que hacen de despedída. Hacen una especie de mezcla de los artistas que nos han entretenido estos días. Como colofón, el presentador va haciendo salir a representantes de cada grupo de personal del hotel para saludarnos. Se monta una gran fiesta donde te hacen sentir la calidez y las ganas con las que se esfuerzan para hacer de tus vacaciones unas vacaciones inolvidables!

¡Gracias Norwegian!




Día 12. Estocolmo (Suecia).

Say hello to Stockholm, nos dice el diario, y a ello vamos. 

Como esta noche hemos cambiado la hora y dormido una más, nos despertamos a las 7 y aún seguimos navegando. Amaneció a las 5:30 y llevamos un buen rato navegando entre los millones de islas e islotes que rodean a Estocolmo. 

Nos duchamos, preparamos y listos para ir a desayunar. Hoy el buffet está todo lleno, así que desayunamos en cubierta viendo pasar islas y acercándonos a puerto muyyy lentamente. Es una gozada desayunar así, pocas ocasiones hay en la vida para hacerlo. Hace sol, buena temperatura y el paisaje es todo verde y lleno de bosques y casitas entre medias, junto con el correspondiente barquito o lancha a pie de casa. 


A las 8 que es cuando atracamos, ya está listo todo el pasaje para desembarcar. Vemos la maniobra de amarre desde cubierta, y cuando tenemos el permiso portuario desembarcamos en manada. Es la primera vez que hay cola en la salidas. 

Bajamos a puerto, localizamos mapa y nos ponemos en camino. Estocolmo son un conjunto de un montón de islas y no siempre hay puente para cruzar de una a otra. Hay veces que tienes que cruzar a través de otras para llegar a la que quieres. 
Llegamos a la ciudad vieja (Gamla Stan), donde está el palacio real y la que fue el origen de la ciudad actual. Todo es muy antiguo, y la cruzamos en unos minutos. Enseguida cruzamos al siguiente islote que es donde está el parlamento. Todo está rodeado de policías, calles cortadas, policía en barcos y helicópteros... Más tarde nos enteramos que hoy viene el vicepresidente de EE.UU. y por eso está todo así. 


Callejeando y cruzando puentes llegamos hasta la Stadhus, que es el ayuntamiento de la ciudad y donde anualmente se celebra la gala de entrega de los premios Nobel. 
Es un edificio inmenso de ladrillo rojo y con una gran torre, a pie de mar, con unas vistas de la bahía preciosas. Nos deleitamos un rato haciendo fotos y disfrutando las istas.  


De repente se empieza a poner oscuro y en menos de nada está diluviando. Una nube bien cargada que tan pronto como llega se va, Pero que despeja el gentío en un segundo. 

Viendo que las distancias son tan grandes, decidmos coger el barco hop on - hop off para acercarnos a las orillas que queremos ver sin dar tantas vueltas.

Nuestro objetivo es llegar a la isla donde está el museo del Vassa, que queremos visitar. Aparte de ser uno de los sitios más interesantes de la cuidad, en mi anterior viaje ya lo vi y me encantó. Se trata de un museo donde está el barco Vassa que se hundió en 1640, el día de su botadura, a escasos 1000 m del muelle. Ha estado en las aguas de la bahía de Estocolmo durante 333 años hasta que en 1960 lo reflotaron y ahora está ahí expuesto, reconstruido, y se conserva en un 98% del original. Es una maravilla leer la historia y contemplar un barco que ha dormido durante más de 3 siglos bajo el mar. Muy interesante. 


Nos entretenemos durante un par de horas en el museo, y a las 14:00 empezamos a pensar en irnos para llegar al barco. Gracias al hop on - hop off estamos a tiro de piedra de nuestro crucero. Salimos al embarcadero y vemos que pasan 2 barcos que se van sin coger más gente. Luego viene un tercero que sólo deja subir exclusivamente a los pasajeros del Norwegian Star... Y nos lleva directamente al muelle de cruceros. Menos mal! 

A las 15:00 nos volvemos a encontrar a pie de barco, con la misma fiesta de ayer montada y colas enormes para embarcar.


Subimos todos derechos a comer y sobre las 16:00 zarpamos. 


Como hace buena tarde nos quedamos a ver la salida de puerto y luego paseamos por cubierta viendo las miles de islas entre las que navegaremos toda la tarde. Disfrutamos, con los dientes largos, de las casitas de campo que hay en los islotes, con su pequeño embarcadero y su barquito. Es todo como de cuento. 


Así pasamos la tarde, de babor a estribor y viceversa mirando los islotes a nuestros pies. Hace una tarde estupenda, nada de frío. 
Viendo que durante unas horas aún tenemos cobertura, me pongo a escribir el blog para poderlo publicar hoy mismo. 

En un rato irnos a cenar. El buffet abre desde las 17:30 a las 24:00, y damos fe de que tooooda la tarde hay gente entrando y saliendo a comer. 

Hoy alteramos el orden y vamos primero al espectáculo que ponen en el auditorio y luego a cenar. Hoy se trata de un cuarteto de cuerda parodiando música moderna. Muy entretenido.

Para la cena nos ofrecen un temático de cocina escandinava. Probaremos el salmón. Y toca vestirse de blanco! 

Mañana es todo el día de navegación hasta que el sábado lleguemos a Copenhague como fin de crucero... 








Día 11. Helsinki (Finlandia).


Como dice el diario de a bordo... "Say hello to Helsinki".
Nuestra primera experiencia finlandesa tras una escala en su aeropuerto cuando fuimos a China.

Nuestro capitán ha tenido hoy la idea de desearnos feliz día y explicarnos las excelencias de Helsinki ¡a las 6:30!. Pero es que este hombre no duerme??? No son horas, que estamos de vacaciones...

Sobre las 7:45, ya cansados de oír trasiego por los pasillos decidimos levantarnos. Parece que el día está nublado, aunque habrá temperaturas de 22°. 
El buffet para desayunar está a rebosar. Buscamos un hueco, desayunamos a nuestras anchas, sin prisas, y sobre las 9:00 salimos a conocer Helsinki. Hora máxima de regreso al barco, las 15:30.

Nada más salir, en el puerto hay un bullicio enorme. Parece una gran fiesta de bienvenida a los cruceristas... Buscamos un plano, preguntamos cómo llegar andando al centro de la ciudad y nos ponemos a ello. 45 min de caminata bordeando el puerto para llegar al centro donde se encuentra el Old Market, antiguo mercado de la ciudad donde encontrar souvenirs, comida, ropa, y productos típicos y artesanales de la región. 


Lo primero que nos llama la atención es que volvemos a estar en un país europeo, con las comodidades que conlleva. Gente "normal", hay conexión wifi por casi toda la ciudad, esta vez sí que los carteles están también en inglés, moneda el euro, arquitectura reconocible, gente sonriente.... Cómo cambia el panorama en tan sólo 24 h...

Nos volvemos a comunicar con el mundo, y tras 2 días desconectados tomamos de nuevo contacto con las noticias, la familia, el correo, etc... Aprovechó la wifi para publicar los blogs atrasados. Vemos con estupor que hay gente bañándose (temp actual 15°)... 😁😁😁

Después del agradable paseo llegas al centro, y tras dar una vuelta por el mercado, nos disponemos a seguir la ruta a pie marcada en el mapa que cogimos en el puerto. 


Primera parada en la catedral y plaza del Senado. Una catedral toda blanca (en obras como casi todos los edificios importantes), y que visitamos rápidamente pues por dentro parece casi desnuda, no hay mucho que ver. De ahí seguimos haciendo otro de los puntos importantes que nos apetece ver. Se trata de una iglesia que está construida en la roca, sus paredes son la propia roca de una pequeña montaña. Nos perdemos un poco y damos vueltas, lo cual nos sirve para aterrizar en un parque lleno de escolares que están haciendo figuras con plásticos reciclados. No en vano Finlandia es el país europeo con el mejor sistema educativo, si ya desde bien pequeños les enseñan cosas como ésta.

Cuando empezamos a ver grupos de turistas moviéndose hacia la misma zona nos damos cuenta que ya debemos estar cerca de la iglesia. Así es. No nos defrauda. Al principio no vemos nada más que un montículo de piedra que tras rodearlo da acceso a la iglesia. Entramos y efectivamente se trata de una iglesia de planta redonda, cuyas paredes son la propia piedra de la montaña y el techo es una especie de plato redondo de cobre. Es muy original, nunca habíamos visto nada parecido. La propia pila bautismal está también formada por unas piedras de pie. Muy chula!.



Estamos bastante alejados del centro, así que decidimos seguir la ruta del mapa. Pasaremos por el barrio del diseño donde todo son tiendas muy originales y estilosas. Veremos la estación central, que es una maravilla arquitectónica. Y tras mucho dar vueltas nos iremos o acercando de nuevo o al centro para que no se nos eche la hora encima. 


Volvemos al Market, donde nos sentamos a tomar una Coca Cola y un café. Nueva vuelta a los puestos para disfrutar de la artesanía, sobre todo la de madera que tanto nos gusta. 



A las 14:00 emprendemos la vuelta a la terminal de cruceros, ya que tardaremos unos 45 min. Disfrutamos del puerto y sus barquitos, vemos gente que sale de la sauna (aquí hay una sauna casi por habitante) y se baña en el mar.... ¡Qué valientes!. 
Y sobre las 15:00 llegamos al barco. Nuevamente hay toda una fiesta con música y animadores de la tripulación para amenizar la llegada a bordo. Largas colas en ambas puertas de embarque. Tripulación ofreciéndote bebidas y la toallita para refrescarte... Están en todo. 



Subimos al camarote, nos cambiamos, y al subir a cubierta vemos que está de nuevo la barbacoa, esta vez con una paella de verdad (con arroz, a la española). Nos quedamos a comer en cubierta y al rato comienza la maniobra de salida. La tarde vuelve a estar amenizada por animadores que se inventan juegos y bailes para hacernos participar y entretenernos en la zona de la piscina.


Mientras Tito se baja a echar una siesta, yo me tumbo en cubierta a leer, bien tapada y con el sol de frente para no quedarme helada. Escribo el blog de hoy, veo fotos y sobre las 20:00 nos vamos preparando para ir a cenar. Hoy elegimos el restaurante Versalles, ya cansados de tanto buffet. La gente va súper elegante. No sé cómo pueden tener tantos modelos diferentes en el equipaje. Lo especial es que te sirven en la mesa, eligiendo de la carta.

Tras la cena salimos a pasear un rato por la cubierta, y ver atardecer. Repetimos la visita al teatro a disfrutar del espectáculo de hoy a cargo del grupo Marranbolla, que nos deleita con un espectáculo acrobático y de humor. Son una pareja, Dimitri y María, y su hijo Iván, que nos dejan con la boca abierta. Hacen tanto humor como acrobacias en el trapecio, hasta ballet clásico. Es una maravilla de espectáculo. Sin duda, el mejor de los que hemos visto hasta ahora. Han actuado en París, Nueva York, Moscú, Las Vegas... ¡Magnífico!.
Seguimos pensando que es un auténtico lujo tener un espectáculo digno de la Gran Vía justo en la planta de abajo de nuestro camarote. 

Él animalito de hoy es un sapo. 🐸



Novedad para mañana. Tenemos que volver a retrasar el reloj. Volvemos a nuestro uso horario.

Día 10. San Petersburgo 2 (Rusia).

Hoy toca madrugar. Si a las 8 tenemos que estar subidos en el autobús para iniciar nuestra excursión a Peterhof, antes tenemos que prepararnos, desayunar y pasar de nuevo los trámites de inmigración, que a estas horas de la mañana y con tanta gente desembarcando, va muy lento.
Qué mal sienta cuando suena el despertador a las 6:30; no son horas de despertarse estando de vacaciones. 

A las 7:20 estamos en la cola de inmigración. Hay 4 colas, pero con más de 30 personas en cada una. Va lentísimo. No sabemos qué comprobaciones hacen, pero tardan un buen rato con cada pasajero. De repente se asoma una "sargento" en la planta de arriba y algo debe hacer porque abren una quinta cola, y empiezan a dejar pasar a todo el mundo con solo abrir el pasaporte y casi ni mirarlo...

8:00 en punto y saliendo del puerto en el autobús, con la misma guía de ayer. Es un lujo cómo habla inglés y las explicaciones que nos da. Hoy vamos a Peterhof, que está a una hora en bus y es un pueblecito donde está la residencia de verano de Peter el grande, y los palacetes de la aristocracia. Visitaremos el palacio y sus jardines, aunque el día está hoy lluvioso. Durante el viaje nos vuelve a explicar y recordar cada uno de los edificios que vamos viendo por el camino. 

A las 9:30 estamos en la puerta del palacio. Ha empezado a llover. Aun así nos recibe una pequeña banda de música tocando canciones populares. La guía hace los trámites oportunos para sacar nuestra entrada al palacio y 15 min después estamos dentro. La entrada es casi tan sovietica como si fuéramos a la casa de Putin... Controles y más controles. De metales, dejar los chubasqueros mojados, dejar mochilas, ponernos calzas... ¡Qué control!. En cuanto entramos en la primera sala entendemos porqué, el suelo es todo de madera, y con una marquetería y unas filigranas como para que la andemos pisando con los pies mojados y barro de la calle... Esta primera sala en concreto nos deja espantados del estilo rococó tan extremadamente recargadísimo y los millones de dorados que la abarrotan... ¡Qué espanto!, ¡qué exceso!, ¡qué opulencia!. ¡Qué manifestaciones más horrendas de poderío y riqueza!. Y menos mal que se trata del palacete de verano, no de la residencia oficial del resto del año... En fin!. 


Vamos viendo las distintas salas y estancias del palacio, y otras son más de estilo clásico, aunque aún nos encontraremos más salas recargadas y doradas como la primera. Nuevamente las fotos están prohibidas, y hay un control muy estricto con personal en la puerta de cada sala vigilando este punto. 

A las 10:45 hemos acabado la visita y en la puerta se agolpan cientos de turistas y montones de autobuses que vienen a visitar el palacio. Está diluviando, y lo que nos queda por ver son los jardines del palacio y los cientos de fuentes que lo decoran. Hay gente del grupo que se descuelga y se va al bus, y otra parte que seguimos a la guía a pesar del diluvio que nos cae encima. 
Qué pena que llueva así con el espléndido día de sol que tuvimos ayer. Los jardines son una maravilla, y con sol tenía que ser una visita excepcional. Las fuentes son obras de arte auténticas. Algunas incluso con truco, que se activan cuando pasas y te empapan. Menuda megalomanía sufría el Peter éste, no me extraña que su apodo fuera "el grande".... Claro, que en general casi todo lo que hemos visto es a lo grande, debe ser proporcional al tamaño del país...


A las 11:30 tomamos el camino de regreso al barco, vamos todos empapados y con ganas de llegar para cambiarnos y entrar en calor. 

A las 13:00 embarcamos y aquí acaba nuestra experiencia por Rusia. Considerando lo poco que hemos visto, y la rapidez de las visitas, no tenemos una idea muy clara de si nos quedan ganas de volver a verlo en más profundidad, o con lo visto ya tenemos una idea general y no necesitamos más. En general la ciudad nos ha parecido muy mastodóntica, muy gris y con grandes bloques de pisos muy uniformes todos (reminiscencias de la antigua Unión Sovietica), y las construcciones de la época de los zares y emperadores, muy megalómanas. Todo es grande como por narices, porque sí, porque tiene que ser grande....

Nos damos una ducha calentita, cambiamos las ropas mojadas y al buffet a comer. Entrados en calor y con el estómago lleno, una siesta para recuperar las horas de sueño del madrugón.

Sobre las 17:30 salimos a pasear por cubierta. Hace fresco aunque parece que están empezando a levantarse las nubes. Seguimos la maniobra de desatraque, y pasamos un par de horas jugando al golf y a un juego que hay de suelo parecido a la petanca, pero con discos que se deslizan (tenemos que buscar de qué juego se trata). Al rato de zarpar vemos que el barco va siguiendo una especie de ruta marcada en el agua con balizas. Esto sigue así hasta superar una isla que hay cercana. Cuando rebasamos la isla y casi anocheciendo, nos vamos a tomar una cena ligera de ensalada, y a las 21:30 al espectáculo del teatro. Esta noche hay una compañía de baile que nos ofrece un espectáculo tipo Broadway. Es un lujo tener todas las noches un espectáculo en vivo a escasos 100 m de tu camarote.


Como todas las noches cuando volvemos de cenar, el personal de habitaciones ha vuelto a recoger el camarote, a traernos el diario con la información del día siguiente, y a dejarnos sobre la cama un nuevo animalito hecho con las toallas. Hoy toca un cangrejo. Ayer un pingüino, otras noches un elefante, un conejito, un ratón... Qué creativos son. Da pena deshacerlos. 


Ducha, blog, lectura, preparar la excursión del día siguiente y a dormir, que mañana nos toca descubrir una nueva ciudad. 

Día 9. San Petersburgo 1 (Rusia).

Como dice el diario de a bordo, "Say hello to Rusia".

Hoy estamos en Rusia. Nuestro primer contacto con este país (salvo alguna escala de avión hecha en viajes anteriores). 

La primera impresión al asomarnos a la ventana del barco es que es una ciudad mastodóntica, con cientos de bloques grises de viviendas al más puro estilo sovietico comunista. 


El capitán nos da los buenos días y nos cuenta el parte metereológico para hoy. Buenas noticias, sol todo el día y temperaturas de 25º. Genial para patear. Tenemos previstas 2 excursiones para hoy y una para mañana. La primera sale a las 13:00, así que nos lo tomamos con calma. Desayunamos, paseamos por el barco, echamos una partida de pin pon, nos tumbamos en una hamaca al sol para leer un rato....El barco está casi desierto; todo el mundo ha bajado a visitar la ciudad. Sobre las 12 nos ponemos en movimiento. Ligeros de ropa (hace calor), preparamos la mochila y nos disponemos a pasar los trámites de inmigración. El primer contacto ruso es francamente desagradable. ¡Qué miradas!, qué cara de pocos amigos la oficial de inmigración... Dan miedo. Coge el pasaporte, nos tira de malas maneras el ticket de la excursión (que es nuestro visado), y nos mira y remira de arriba a abajo varias veces. Sella el pasaporte y se queda mirándonos seriamente para que circulemos. Como si tuviéramos que conocer el protocolo... Ni una sola palabra... De sonrisa ni hablamos....

Salimos de la terminal y vamos a nuestro autobús que nos llevará a conocer la ciudad. Se presenta la guía, María, que habla un inglés muy entendible y nos empieza a contar los sitios que vamos a visitar. La excursión es de 13:15 a 16:30. El bus nos dará un tour por todos los sitios más característicos de la ciudad y María nos va explicando, con una precisión increíble, los datos de fechas de construcción de cada palacio, edificio, iglesia o catedral que nos vamos encontrando. Baño de fechas, nombres e historia difíciles de recordar después, pero la idea general con la que nos quedamos es la de la magnificencia de todo lo que se construyó entre los siglos XVII y XVIII. Aquí todo es mastodóntico, inmenso, hecho a lo grande. Las iglesias rusas ortodoxas tienen la configuración característica de la arquitectura rusa para este tipo de monumentos, con sus grandes cúpulas redondas y doradas. Los palacios que los antiguas familias nobles construían para sus hijos pueblan la ciudad, y como en la  revolución de 1917 se expropió todo y pasó a manos del estado, ahora todos esos edificios son museos, bibliotecas, salas culturales, teatros, óperas, etc...


Cruzamos el gran río Niva por muchos de sus puentes, paramos 10 minutos en algunos de los puntos para tomar fotos. A mitad del tour hacemos un alto de 40 min en un sitio de souvenirs donde nos damos cuenta del gran amor (no acertamos a distinguir si real o impuesto) que le tienen a su presidente Putin. Su cara aparece en todo tipo de souvenir, en actitud de superhombre y bondadoso... Le tienen como a un semidiós. 😳

Después de la parada técnica para shopping continuamos para visitar la fortaleza de San Peter y San Paul, y la catedral. Nunca hemos visto una concentración mayor de oros o dorados.... Tendrá su valor, pero a nuestros ojos es la mayor horterada rococó que podamos imaginar. No dejan hacer fotos en algunos sitios, así que tampoco podemos dar testimonio de ello...


Sobre las 17:00 estamos de vuelta en el barco, donde nos vamos derechos al buffet, ya que no hemos recibido más que un sorbo de agua.

A las 19:30 tenemos la segunda parte del tour. Nos llevan a ver una representación de bailes regionales rusos que nos encantan. Durante 1:30 h disfrutamos de bailes y cánticos regionales a cargo de un grupo de jóvenes que se mueven como si tuvieran muelles. ¡Impresionante!. En el intermedio nos agasajan con una copa de champagne y una botella de agua. Todo muy espartano y muy ruso. Aquí tampoco se pueden hacer fotos.

De vuelta al barco a las 10:30 y pronto a dormir que mañana nos levantamos a ls 6:30.

Día 8. Tallin (Estonia)

Según las indicaciones del presentador del espectáculo de ayer, Tallin es la joya del crucero, una ciudad que descubriremos en el día de hoy.

Sobre las 8 nos llega la información del capitán informándonos de que ya hemos atracado, de que se están tramitando los correspondientes permisos en el puerto y que cuando esté todo listo podremos desembarcar. Va a hacer un día despejado, soleado y con unos 24°, perfecto para descubrir Tallin.

Desayunamos en el buffet. Hoy sí que está lleno, aunque no tanto como para tener que esperar. Es sorprendente la fluidez y tranquilidad con la que transcurre un sitio así con tanta cantidad de gente comiendo a la vez. Nunca falta comida, todo está limpio y recogido al instante, y un batallón de camareros se encargan de que todo ruede a la perfección. 

Nos preparamos, cogemos mochila y documentación y a conquistar Tallin. Nos recibe un día soleado, el puerto está justo a 800 metros del centro de la ciudad antigua. Ya desde el barco se ve el skyline de Tallin con sus torres, sus picos y sus tejados que tantas veces hemos visto en las fotos. Desembarcamos e inmediatamente nos encontramos con la información de puerto, mapas, tienda y punto de conexión wifi.... Allí nos arremolinamos una buena cantidad de pasajeros deseosos de conectarnos después de un día de incomunicación con el mundo virtual. Subo los blogs retrasados de estos días y reviso whatsapp. 5 minutos después estamos entrando en Tallin. 



Es una antigua ciudad fortificada donde aún se conservan grandes tramos de la muralla que la rodeaba y muchas de las torres de la misma. Tras cruzar la primera muralla nos vemos transportados a una ciudad tipo medieval, con las calles estrechas y casitas de colores. Nos topamos con la iglesia de St. Olaf, que se alza con sus 124 m imponentes delante de nosotros. Se puede subir hasta la base de la cúpula donde las vistas de la cuidad prometen ser espectaculares. Sin saber muy bien dónde nos metemos nos disponemos a subir, cuando nada más cruzar el arco que da entrada a las escaleras nos encontramos una escalera de caracol estrechísima, cerradísima y con unos escalones muy empinados, donde además de los que subimos, nos encontramos con los que bajan.... 😬😬
Cuando ya las piernas te duelen de subir, la respiración te falta, y ya crees que debes estar tocando el cielo, aún te encuentras con más tramos de escalera y más gente bajando... Llega un momento que dudamos si seguir subiendo o tirarnos para abajo... Al fin alcanzamos la base de la cúpula, y estamos a 60 m de altura, con una ligera barandilla que nos separa del vacío, un pasillo estrechísimo donde no cabemos 2 personas a la vez, y tenemos que girar todos en el mismo sentido para no cruzarnos. Si el vértigo se hubiera quedado abajo podría decir que la vista es ¡indescriptible!. Hacemos la vuelta de rigor y toca bajar. Es más llevadero, aún así hay veces que parece que te va a fallar los pies en unos escalones tan estrechos, y cruzándonos constantemente con otros pobres incautos que quieren subir. ¡Suerte!.



Seguimos el paseo por la ciudad guiados por nuestro mapa. Nos encontraremos la casa del parlamento ubicada hoy en día en el castillo de Toompea y enfrente la imponente catedral ortodoxa construida durante el dominio de los zares rusos, con sus cruces doradas coronando las torres, que se pueden ver brillar desde todas las partes de la ciudad y desde el mar. 
Por todos lados los cientos de turistas de los cruceros invadimos la ciudad. Pasamos por la iglesia de San Nicholas, que hoy alberga el museo de arte de Estonia. 



Hay infinidad de tiendas de souvenirs con productos artesanos de Estonia, es un estilo muy eslavo. 



Bajamos al centro de la ciudad, a la plaza del ayuntamiento donde se encuentran toda la zona de restauración. En el centro hay un mercadillo de artesanía, y un escenario donde grupos de bailarines nos deleitan con sus cánticos y danzas regionales. Nos sentamos a tomar una Coca Cola y refrescarnos ya que hoy hace calor. 
Aquí también se encuentra la farmacia más antigua de Europa, del 1422, y que sigue funcionando...



Por cada rincón de la ciudad hay gente tocando el violín o instrumentos musicales antiguos tipo laúd, que amenizan la visita a la ciudad, y le dan un ambiente más medieval. 



Sobre las 15:30 comenzamos nuestro regreso al barco, ya que la hora límite para embarcar son las17:00.

Nos llevamos un recuerdo muy agradable de esta ciudad que parece anclada en el tiempo y por unas horas nos traslada al ambiente medieval perfectamente conservado. 



A las 16:15 nos tomamos una hamburguesa en la cubierta 12, viendo como hoy sí hay más gente que se ha animado a bañarse en la piscina. Poco a poco va volviendo toda la gente que desembarcó. Nos cambiamos de ropa y nos buscamos una hamaca donde descansar un rato con un café helado, al solete, y viéndo la maniobra de zarpar que efectúa el barco para salir de puerto. Leemos durante un par de horas hasta que el fresquete marino nos hace movernos para buscar un sitio más cálido. 



Bajamos al camarote a vestirnos para ir a cenar. Sobre las 20:00 nos vamos al Ginza restaurante  para repetir cena asiática. Hoy nos toca esperar más de media hora para entrar, pero merece la pena.
Nos atiende la misma chica amable del otro día.

Como acabamos tarde ya no vamos al espectáculo del teatro, aunque nos asomamos y no parece muy interesante. Damos una vuelta por el barco. A cubierta no hay quien salga porque hace fuerte viento. Vemos el casino, la sala de fotografías y acabamos en la piscina donde está todo recogido. Hoy no hay nadie fuera. De vuelta al camarote tenemos que cruzar por el buffet, y hoy que está casi vacío, descubrimos que hay una máquina de helados donde la gente hace cola para servirse.... Increíble! Tito aprovecha y se sirve alguno... 

Charlamos un rato con Enzo, el camarero chileno que nos atendió ayer, y nos cuenta cosas interesantes sobre su vida en el barco. 



Ya sobre las 23:30 nos vamos a dormir y documentarnos sobre las excursiones en San Petersburgo.

Día 7. Día de navegación.

Hoy el día promete ser tranquilo y de relax por el barco.
A primera hora nos recuerdan que, como viajamos hacia el este, hemos cambiado de uso horario y tenemos que adelantar los relojes una hora. 

Decidimos desayunar en el Versalles Restaurant, el más elegante y rococó de los restaurantes del barco, donde no te piden que vayas de etiqueta, pero casi. Nunca habíamos visto una carta de desayuno tan competa, ni nunca nos habían servido desayuno a la carta. ¡Qué lujo!, tanto que intimida... No sabes cómo quieres los huevos (entre tantas posibilidades), ni cómo el café o las tostadas, entre tantas variedades...

Cumplida la primera obligación del día, sólo nos queda disfrutar. Para empezar elegimos unas hamacas en cubierta, en la zona de piscina, donde transcurren la mayoría de las actividades de entretenimiento del día. Leemos un rato, y rápido hay que salir en busca de unas toallas con las que arroparnos porque el vientecillo es fresquete. La mañana está amenizada por música. Increíblemente hay gente que se atreve a bañarse, sobre todo niños, y lo más demandado son los jacuzzis.

Sobre las 12:00 encienden de nuevo las barbacoas en la piscina,y en esta ocasión lo que preparan es una gran paella de marisco y ¡macarrones!. Repleta de gamas, mejillones y calamar; tiene más tropezones que pasta... Sobre las 13:00 nos servimos un plato de esta curiosa paella, que está muy buena, y un muslo de pollo y piña a la brasa. Plato de fruta y a disfrutar del siguiente espectáculo: elección de Mr. Sexy legs... Tan divertido como el título promete. Se presentan 6 candidatos de distintas nacionalidades, y tras someterles a diferentes y divertidas pruebas que atraen a medio barco (sobre todo femenino), a aplaudir y vitorear, al final (contra todo pronóstico), gana el español, que ha sido el que más imaginación y payasadas le ha echado a las pruebas...



Buscamos un rincón tranquilo en popa para dormitar un rato ahora que parece que sale un poco el sol y calienta de nuevo. 


Sobre las 17:00 nos preparamos para picotear algo de merienda... Trocito de tarta y crep. Hoy sí que no nos lo hemos ganado... Con la conciencia intranquila, y para bajar tanta glotonería, nos vamos a pasear un rato por la cubierta. Seguimos el circuito de jogging que hay, y donde la gente deportista está corriendo. Cada vuelta son 400 m. Damos 5 (2 km) para descargar las conciencias y disfrutar un rato de la tarde. Tratamos de acceder a los distintos juegos que hay en cubierta pero siempre están ocupados, la mesa de pin pon, el mini golf... Así que seguimos dando vueltas hasta que el mini golf queda libre y probamos unos golpes. Es realmente complicado... Apenas conseguimos que la bola se eleve, y mucho menos dar en la diana que hay a 5 m... Habrá que practicar más....

Hoy es el día en el que el capitán se hace fotos con todo el que lo desee. Nos damos cuenta porque de repente empezamos a ver a la gente muy elegantemente vestida. Increíble lo en serio que se toman este evento. Nosotros seguimos con nuestro paseo.
Sobre las 20:00 nos vamos a cenar. Esta vez elegimos una ensalada en el buffet porque estamos un poco "llenos"... Algo ligerito para desengrasar...

Tras la cena, vamos al tradicional espectaculo del teatro. Hoy consiste en un grupo de bailarines que llenan el escenario durante 45 min haciendo levantarse a todo el público para tocar palmas y bailar con ellos. 

Hoy ha sido un día tranquilo, relajado, de disfrute del barco y de la inactividad. Mañana toca Tallin (Estonia), que dicen que promete ser la joya del crucero. Una bonita ciudad que por desconocida, resulta más sorprendente. Veremos que nos depara,