Como dice el diario de a bordo... "Say hello to Helsinki".
Nuestra primera experiencia finlandesa tras una escala en su aeropuerto cuando fuimos a China.
Nuestro capitán ha tenido hoy la idea de desearnos feliz día y explicarnos las excelencias de Helsinki ¡a las 6:30!. Pero es que este hombre no duerme??? No son horas, que estamos de vacaciones...
Sobre las 7:45, ya cansados de oír trasiego por los pasillos decidimos levantarnos. Parece que el día está nublado, aunque habrá temperaturas de 22°.
El buffet para desayunar está a rebosar. Buscamos un hueco, desayunamos a nuestras anchas, sin prisas, y sobre las 9:00 salimos a conocer Helsinki. Hora máxima de regreso al barco, las 15:30.
Nada más salir, en el puerto hay un bullicio enorme. Parece una gran fiesta de bienvenida a los cruceristas... Buscamos un plano, preguntamos cómo llegar andando al centro de la ciudad y nos ponemos a ello. 45 min de caminata bordeando el puerto para llegar al centro donde se encuentra el Old Market, antiguo mercado de la ciudad donde encontrar souvenirs, comida, ropa, y productos típicos y artesanales de la región.
Lo primero que nos llama la atención es que volvemos a estar en un país europeo, con las comodidades que conlleva. Gente "normal", hay conexión wifi por casi toda la ciudad, esta vez sí que los carteles están también en inglés, moneda el euro, arquitectura reconocible, gente sonriente.... Cómo cambia el panorama en tan sólo 24 h...
Nos volvemos a comunicar con el mundo, y tras 2 días desconectados tomamos de nuevo contacto con las noticias, la familia, el correo, etc... Aprovechó la wifi para publicar los blogs atrasados. Vemos con estupor que hay gente bañándose (temp actual 15°)... 😁😁😁
Después del agradable paseo llegas al centro, y tras dar una vuelta por el mercado, nos disponemos a seguir la ruta a pie marcada en el mapa que cogimos en el puerto.
Primera parada en la catedral y plaza del Senado. Una catedral toda blanca (en obras como casi todos los edificios importantes), y que visitamos rápidamente pues por dentro parece casi desnuda, no hay mucho que ver. De ahí seguimos haciendo otro de los puntos importantes que nos apetece ver. Se trata de una iglesia que está construida en la roca, sus paredes son la propia roca de una pequeña montaña. Nos perdemos un poco y damos vueltas, lo cual nos sirve para aterrizar en un parque lleno de escolares que están haciendo figuras con plásticos reciclados. No en vano Finlandia es el país europeo con el mejor sistema educativo, si ya desde bien pequeños les enseñan cosas como ésta.
Cuando empezamos a ver grupos de turistas moviéndose hacia la misma zona nos damos cuenta que ya debemos estar cerca de la iglesia. Así es. No nos defrauda. Al principio no vemos nada más que un montículo de piedra que tras rodearlo da acceso a la iglesia. Entramos y efectivamente se trata de una iglesia de planta redonda, cuyas paredes son la propia piedra de la montaña y el techo es una especie de plato redondo de cobre. Es muy original, nunca habíamos visto nada parecido. La propia pila bautismal está también formada por unas piedras de pie. Muy chula!.
Estamos bastante alejados del centro, así que decidimos seguir la ruta del mapa. Pasaremos por el barrio del diseño donde todo son tiendas muy originales y estilosas. Veremos la estación central, que es una maravilla arquitectónica. Y tras mucho dar vueltas nos iremos o acercando de nuevo o al centro para que no se nos eche la hora encima.
Volvemos al Market, donde nos sentamos a tomar una Coca Cola y un café. Nueva vuelta a los puestos para disfrutar de la artesanía, sobre todo la de madera que tanto nos gusta.
A las 14:00 emprendemos la vuelta a la terminal de cruceros, ya que tardaremos unos 45 min. Disfrutamos del puerto y sus barquitos, vemos gente que sale de la sauna (aquí hay una sauna casi por habitante) y se baña en el mar.... ¡Qué valientes!.
Y sobre las 15:00 llegamos al barco. Nuevamente hay toda una fiesta con música y animadores de la tripulación para amenizar la llegada a bordo. Largas colas en ambas puertas de embarque. Tripulación ofreciéndote bebidas y la toallita para refrescarte... Están en todo.
Subimos al camarote, nos cambiamos, y al subir a cubierta vemos que está de nuevo la barbacoa, esta vez con una paella de verdad (con arroz, a la española). Nos quedamos a comer en cubierta y al rato comienza la maniobra de salida. La tarde vuelve a estar amenizada por animadores que se inventan juegos y bailes para hacernos participar y entretenernos en la zona de la piscina.
Mientras Tito se baja a echar una siesta, yo me tumbo en cubierta a leer, bien tapada y con el sol de frente para no quedarme helada. Escribo el blog de hoy, veo fotos y sobre las 20:00 nos vamos preparando para ir a cenar. Hoy elegimos el restaurante Versalles, ya cansados de tanto buffet. La gente va súper elegante. No sé cómo pueden tener tantos modelos diferentes en el equipaje. Lo especial es que te sirven en la mesa, eligiendo de la carta.
Tras la cena salimos a pasear un rato por la cubierta, y ver atardecer. Repetimos la visita al teatro a disfrutar del espectáculo de hoy a cargo del grupo Marranbolla, que nos deleita con un espectáculo acrobático y de humor. Son una pareja, Dimitri y María, y su hijo Iván, que nos dejan con la boca abierta. Hacen tanto humor como acrobacias en el trapecio, hasta ballet clásico. Es una maravilla de espectáculo. Sin duda, el mejor de los que hemos visto hasta ahora. Han actuado en París, Nueva York, Moscú, Las Vegas... ¡Magnífico!.
Seguimos pensando que es un auténtico lujo tener un espectáculo digno de la Gran Vía justo en la planta de abajo de nuestro camarote.
Él animalito de hoy es un sapo. 🐸
Novedad para mañana. Tenemos que volver a retrasar el reloj. Volvemos a nuestro uso horario.