El día de hoy va a ser largo, hay que empezarlo pronto.
A las 6:15 suena el despertador porque a las 7 nos recogen las maletas y nos vamos a desayunar. A las 8 dejamos Banff dispuestos a encarar el día repleto de glaciares, y más Naturaleza salvaje.
Iniciamos el día fotografiando la Montaña Castillo, montaña que vemos doble, gracias al reflejo, que se produce en el lago al pie. La tranquilidad de sus aguas hace que se comporte como un auténtico espejo, que con la luz de esta hora de la mañana nos ofrece este impresionante espectáculo.
Seguimos nuestro camino dejando la carretera transcanadiense, y tomando la carretera 93, llamada carretera de los glaciares, que sube hacia el norte siguiendo las Rocosas, desde donde admiraremos el Glaciar Pata de Cuervo. Este glaciar es uno de los glaciares colgantes, que se llaman así, porque al ir derritiéndose la nieve e ir retirándose la lengua del glaciar, se han quedado recluidos en la zona alta de las montañas y parece que están colgando.
El Glaciar Pata de Cuervo, debe su nombre a las 3 ramas que lo forman, que asemejan a la pata de un cuervo, con sus 3 dedos. Si bien, la más inferior cada vez es más pequeña debido al deshielo.
La siguiente parada es en el lago Bow, alimentado del deshielo de los glaciares que lo rodean y donde nace el famoso río Bow que nos lleva acompañando desde Calgary, y que con sus 4000 km acaba desembocando en el Atlántico. ¡Recorriendo así todo el país desde aquí hasta la costa este!.
Nueva parada en el glaciar Peyto, otra impresionante vista de un glaciar (en este caso no colgante), cuya lengua plana y larga llega hasta el mismo lago que alimenta. Nuevamente el color verde esmeralda del lago nos deja sin palabras. Sólo podemos fotografiar y admirar. Sobran las palabras ante este espectáculo.
A toda esta zona de glaciares la llaman "los campos de hielo", y ahora entendemos porqué.
La carretera 93 nos dará entrada al Parque Nacional de Jasper (12000 km2), uno de los más espectaculares de Canadá, y doble de grande que le de Banff (6000 km2).
Llegamos hasta el Glaciar Athabasca, en el Campo de Hielo Columbia, el campo de hielo más grande (325 Km2) al sur del Círculo Polar Ártico, donde damos un paseo en el Ice Explorer. Es una especie de camión gigantesco con tracción a las 6 ruedas, que nos lleva sobre el glaciar, hasta una zona llana donde podemos dar un paseo sobre el mismo glaciar. Este camión se ha construido específicamente para esta empresa y para esta actividad; ni existe en ninguna otra parte del mundo. Cuesta 1 millón de dólares, y cada una de las 6 ruedas que lleva 6000 $. Es una auténtico atentado ecologista subir constantemente camiones de este tipo sobre el glaciar, pero la realidad es que es la actividad más demandada de la zona. ¿Cuanto afectará esto al retroceso del glaciar?.
Después de esta experiencia única de conducir y caminar sobre un glaciar, buscamos una zona de picnic donde comer, y con esta experiencia nuestro guía ya nos declara oficialmente como "canadienses". Hemos cumplido todos los protocolos de cualquier canadiense que se precie: puntualidad, ver un oso y hacer un picnic.
Nada más incorporarnos a la carretera vemos que hay muchos coches parados en la cuenta en ambos sentidos, y gente en los arcenes mirando y señalando hacia el bosque.... Eso es síntoma de animal y grande. Paramos, y efectivamente allí hay un gran oso negro comiendo hierbas tranquilamente, y un par de turistas a escasos 3 ó 4 metros haciéndole fotos. ¡Una auténtica imprudencia!. Si bien no suelen atacar, no se sabe cómo pueden reaccionar al acercarse tanto.
Continuamos dirección a Jasper, y de camino paramos en las Athabasca Falls. Unas bonitas cataratas donde se puede apreciar perfectamente la erosión que el agua causa en la roca, ya que se ha desviado el cauce de la misma y se puede ver la erosión en el cauce antiguo.
Sobre las 17:30 llegamos a Jasper, población principal (y única) de esa zona del parque Nacional Jasper.
Nos damos una vuelta por el pueblo, que es muy parecido a Banff, en cuanto a que sólo tiene una calle principal llena de tiendas, restaurantes, souvenirs y turistas, ya a continuación todos los hoteles que nos alojan.
Cenamos fruta en el hotel, ya que la pesadez de las comidas canadienses, tan especiadas y grasientas, está empezando a cansar.














Desde luego estáis cargando pilas con tanta naturaleza.... Es increíble!!!
ResponderEliminarQue maravilla de lugar... No hay palabras
ResponderEliminarEspectacular!!! Encantada estoy!
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