Día 3. Banff - Lake Louise - Banff (18 de julio de 2017).

Hoy lo dedicamos a visitar alguno de los lagos más famosos de Canadá. 

A las 6:30 ya estamos despiertos; parece que ya vamos cogiendo el ritmo de sueño. Completo y publico el diario de ayer con las fotos más representativas. Sobre las 8, ya duchados y listos bajamos a desayunar para coger fuerzas para el interesante día que tenemos por delante.


Comenzamos con el bellísimo Lago Moraine enmarcado con el Valle de los Diez Picos dentro del Parque Nacional de Banff. 


Este lago se ha formado en lo que era la lengua de un antiguo glaciar, que al retirarse dejó toda la morrena de la lengua depositada en el valle, y formó un dique que es el que actualmente cierra el valle y forma el lago con el agua que sigue cayendo del deshielo de las nieves de las montañas colindantes. No es demasiado grande, pero su color es impresionante. Al proceder de agua de glaciar, tiene en suspensión pequeñas partículas de "harina de glaciar" que lo que hacen es reflejar el color azul y el verde, por eso le da ese color característico al agua, que varía según el ángulo del que la mires, entre azul turquesa y verde esmeralda. 
Subimos a lo alto del dique y desde ahí tenemos una vista espectacular de todo el lago, completamente rodeado de las montañas, algunas de las cuales aún conservan algo de nieve en sus cimas. 


Tras bajar de la cima, nos sentamos en un banco a pie de lago a contemplar las vistas y disfrutar del espectáculo que ofrece el conjunto, y las canoas que hay por el lago disfrutando de sus tranquilas y transparentes aguas. Durante todo el camino hemos encontrado multitud de pequeñas ardillas que salen a nuestro encuentro buscando comida. No se asustan de la gente.



Probablemente sea una de las vistas más bonitas de las Rocosas.

Continuamos hacía el sitio más famoso del parque, el Lake Louise, desde donde observaremos el Glaciar Victoria, considerado entre los sitios más escénicos del mundo. Esta imagen quedará grabada para siempre en nuestra memoria. Si el anterior era espectacular, este no se queda atrás. Es bastante más grande, y en uno de sus extremos hay un castillo enorme reconvertido en hotel, el Banff Lake Chateau. Hace del conjunto una vista inolvidable, a pesar de los cientos de turistas que aquí nos juntamos. Caminamos durante una hora aproximadamente por la orilla del lago para acercarnos hacia el glaciar Victoria, que corona una cima. 




Ha sido otro disfrute tener la oportunidad de contemplar una vista tan impresionante. 

Tras tanta belleza nos vamos a comer a la estación de esquí del lago Louise, donde tomaremos un buffet y después subiremos en el telesilla de las pistas a la montaña. Es una pena que nuevamente el humo se adentra en el valle y no nos permite disfrutar de la maravillosa vista que suele haber aquí, sobre todo el valle y del lago Louise.


Antes de regresar a Banff nos detenemos en el Lago Esmeralda que nos cautivará con su intenso color y damos un paseo entre los bungalows de madera que bordean el lago. Nuevamente la vista del lago, las canoas, las montañas y el paisaje en su conjunto es espectacular.


En todos estos paseos vemos anunciados los carteles de "cuidado con los osos", pero por ahora es una animal que se resiste.


Sobre las 17:30 emprendemos regreso hacia Banff, y de camino paramos en el Natural Bridge, un puente que se ha creado de forma natural el abrir un terremoto una gran grieta justo delante de donde había una cascada. El curso del río se desvió por esa grieta, y la fuerza del agua ha abierto hueco en la roca creando una especie de puente natural. Muy muy curioso lo que hace la Naturaleza.


Ya cansados retomamos la vuelta hacia Banff, y justo al lado de la carretera transcanadiense nos aparece el tan esperado oso negro que nos deleita durante un rato paseándose justo al lado del bus. Por fin hemos visto uno, ¡no era una leyenda!. 


Llegamos a Banff, y nos vamos al súper a comprar algo para cenar y comida para mañana, puesto que al glaciar donde vamos, no hay oferta hostelera ni posibilidad de comer; tenemos que llevar nuestro picnic.

Como aún es pronto y anochece tarde aprovechamos para dar una vuelta por Banff tratando de ver castores en los márgenes del río Bow que rodea el pueblo. Descubrimos una zona preciosa de parques, zonas verdes y puentes que hacen del paseo un rato muy agradable. Y de repente nos sorprende una familia completa de ciervos bebiendo agua a pie del río, ¡en pleno pueblo!. No temen a la gente, y siguen comiendo impasibles ante la cercanía de turistas tomando fotografías. 


Volvemos al hotel por la avenida principal de Banff, que está llena de tiendas, restaurantes y turistas.

Antes de cenar, y para tratar de quitarnos un poco el cansancio, nos damos un baño en el jacuzzi durante 15 min. aproximadamente. Un colofón perfecto para un día inolvidable.

Tomamos una cena ligera en la habitación del hotel, y sobre las 22:30, a escribir el diario y dormir.

Mañana más...

2 comentarios:

  1. Madre mía, tendréis la retina llena de imágenes espectaculares!!! Puede que procesar todo eso durante las horas de sueño no os deje descansar..... Increíble

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  2. Una dia detrás de otro y siempre espectacular!! Naturaleza, animalillos y muy cerca!! , tranquilidad..... increíble

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