Llegamos a Skagway a las 7:00 am. Skagway está situado en la ruta de los buscadores de oro que pasaban por el pueblo para ascender el White Pass o el Chilkoot Pass como parte del arduo recorrido para llegar a Dawson City en Yukón (Canadá) donde en 1896 se encontró oro.
Desayunamos a las 7:00 para estar listos a la hora de la excursión. Cogemos el tren de White Pass, que se construyó entre 1897 y 1899 para facilitar el camino de los buscadores de oro desde Skagway hacia el interior, hacia los campos de oro.
El viaje consiste en recorrer la misma ruta que ellos hacían a pie, pero en un viaje en tren, replica de los de entonces, admirando el paisaje del valle y las escarpadas montañas y acantilados por donde transcurre el trazado. A veces la estrechez de la vía, otras la profundidad del barranco, la "fragilidad" del antiguo puente de madera, y otras el escarpado camino hace cuestionarse la temeridad del viaje. Pero una cosa es incuestionable: la belleza del paisaje. Es impresionante.
Tras 2 horas de viaje, para recorrer apenas 50km, cruzamos la frontera de Alaska con Canadá, y el tren, tras un cambio de locomotora, comienza su camino de regreso por el mismo paraje de subida. Volvemos a disfrutar de tan inolvidables vistas de nuevo.
Sobre las 12 llegamos de nuevo a Skagway, y como vemos que el pueblo es pequeño y hasta las 20:30 no zarpamos, nos vamos al barco para descargar peso y comer algo.
Tras comer nos tomamos nuestro tiempo para explorar el pueblo y las pequeñas tiendas de recuerdos. Lo primero que llama nuestra atención es un pequeño río que cruza el pueblo, y donde vemos cientos de salmones tratando de remontarlo para llegar a sus lugares de nacimiento a desovar. El espectáculo es único. Admira la fuerza y el empeño que le ponen para nadar durante kilómetros contra corriente, remontando el río con todas sus dificultades.
Continuamos nuestro paseo visitando el pueblo que se compone de 2 avenidas principales y paralelas, Broadway Av. y State Av., y 8 calles trasversales: 1 St., 2 St., 3 St... y 8 St. ¡Originales estos americanos!.
Toda la avenida principal está llena de pequeñas tiendas dedicadas al turismo y ofertas de tours por los alrededores. Claramente ahora viven por y para el turismo de los cruceros que inundan el pueblo en los meses de mayo a octubre. La estética es la misma que estamos hartos de ver en las películas del lejano oeste (y nunca mejor dicho). Están todos los tópicos: la barbería, el saloon, la biblioteca, el banco al estilo de las pelis... Parece transportado a un escenario de película.
Entramos en el Red Onion Saloon, un bar auténtico. Con su olor a cantina, sus mesas de madera llenas de cowboys y las chicas del saloon con el corsé bien apretado y los billetes asomando por el pecho. Tal cual.
Damos una vuelta por el Museo Trail of 98 y el Parque de la Fiebre del Oro de Klondike, donde aprendemos sobre la importancia que tuvo la fiebre del oro en la zona y podemos unirnos a un tour por los antiguos edificios restaurados y entablados de madera que nos recuerda el pasado.
A las 18:00, tras patear todos los rincones del poblado, nos vamos para el barco porque empieza a soplar viento frío.
Buscamos un lugar en cubierta donde no sople mucho y nos sentamos a tomarnos una cervecita mirando el paisaje de Skagway desde lo alto del barco. La acompañamos de una de las pizzas que ofrecen en la cubierta 9 junto a la piscina de popa, y aprovecho para escribir el diario del día.
Antes de que finalice el horario de cenas vamos al buffet a tomar una ensalada y probamos el Cod (bacalao) que aquí tiene un sabor más fuerte y una textura más dura.
Damos una vuelta por el barco y a las 22:00 nos vamos al teatro donde el espectáculo de hoy es una mezcla de impresionantes imágenes de Alaska, de un documental hecho por la BBC, acompañadas de la orquesta del barco. Resulta espectacular ver cómo el oso pesca salmones acompañado de redoble de tambor para darle más realismo.
Sobre las 23:00 nos vamos a dormir, que aunque parece que no haces nada a lo largo del día, acabas realmente molido.