Día 5. Kaitaia - Cabo Reinga - Kerikeri

Parece que el horario se va regulando y nos despertamos a las 7:00. ¡Un lujo!

Lo primero que hacemos es entrar en la web del pago de peajes para pagar el de ayer. ¡Increíble!. Con sólo meter la matrícula del coche, ya aparece qué coche es y por qué peaje pasamos y la hora. Estamos fichados. 

Preparamos la ruta de hoy que ha amanecido lloviendo y nos preparamos para salír. 
Tenemos previsto subir hasta el Cabo Reinga. El punto más al norte del país, donde se junta el mar de Tasmania con el Océano Pacífico. Según los maoríes, desde aquí los espíritus de los muertos emprenden su viaje hacia Hawaiiki.

El cabo está al final de la península Aupori que tiene tan solo 12 km de ancho en algunos puntos. En su lado Oeste se encuentra la Ninety Miles Beach, una inmensa playa de 90 millas, con dunas de hasta 134 m de alto que dan al mar de Tasmania. Allí se puede practicar el sandboarding, es típico ver gente recogiendo conchas y moluscos, hay rutas organizadas de 4x4 por las dunas, windsurf, pesca, etc... En verano debe ser una pasada, aunque ya solo el hecho de caminar por la playa con 104 km por delante para recorrer, suena apetecible. 

Damos una vuelta por Kaitaia y compramos víveres en un supermercado.
El camino de subida hasta el cabo esta lleno de fincas de ganado, prados verdes inmensos y playas a ambos lados.

El cabo Reinga es más impresionante de lo que nos habían anunciado y más bonito que cualquier foto que hayamos visto. Tomamos fotos de todos sus ángulos y a todas las distancias. Desde la altura del cabo se ven las playas con dunas al oeste, mar abierto al norte y Pacífico al este. El faro abajo vigilando el bonito paisaje. Nos deleitamos llenando los ojos de tanta maravilla durante más de 1 hora. 


16 km al sur hay un acceso a las gigantescas dunas donde los autobuses preparados y los 4x4 entran a la playa para recorrer las 90 millas. No está permitido el acceso a vehículos particulares porque se pueden quedan atascados en la arena.

Más al sur nos acercamos a ver la Rarawa Beach (a 4 km), de blanca arena que deslumbra e inmensas dimensiones. Un remanso de paz y de belleza. 

Encontramos cementerios a pie de carretera, sin vallas ni ornamentos, en medio de ningún sitio, ni pueblo, ni ciudad, ni nada alrededor.

Cerca de Waipapakauri nos desviamos de carretera para entrar a ver la mítica
Ninety Miles Beach. Por los 10 km de recorrido hasta la playa encontramos plantaciones enormes de "avocados" (aguacates), y bosques de pinos arrasados.

Cuando llegamos a la playa no damos crédito a la maravilla que se extiende ante nosotros. Nos miramos y enseguida nos damos cuenta que en la vida hemos visto una playa semejante, ni volveremos a verla. Es un espectáculo ÚNICO. Es la INMENSIDAD hecha playa. 

Nos metemos con el coche unos cientos de metros y no alcanzamos a ver ni principio ni fin. Dunas a nuestra espalda, metros y metros de arena limpia, lisa, plana, mojada donde poder conducir como por una carretera, con los caprichosos dibujos que el mar deja en la arena al retirarse, y por delante el mar rompiendo tranquilo, con pequeñas olas que empiezan a romper hasta 50 metros antes de la orilla. El sol al fondo, aún alto, y todo ese espectáculo... ¡Sólo para nosotros!.

Cogemos conchas, hacemos fotos, grabamos nuestros nombres y literalmente ¡ALUCINAMOS!.

Sobre las 17:30 continuamos camino, alejándonos de esta zona para continuar nuestra ruta bajando por la costa este.

Llegamos a Kerikeri a las 19h, esta vez con tiempo de elegir un hotel más chulo que el de ayer. Y vaya que si lo encontramos, unas cabañitas de madera preciosas, con piscina, spa, jardines...

Hoy probamos la gastronomía neozelandesa que hasta el momento se nos había resistido. Tampoco parece que haya mucha oferta, aunque si de comida asiática y un poco, de italiana. No es nada del otro mundo. 

Creo que el día de hoy lo podemos definir de PERFECTO.

Ruta: Kataia - Cabo Reinga - Kerikeri
Km: 335 km
Hotel: Kerikeri Homestead Motel

8 comentarios:

  1. Pero que maravilla según lo describía. Mira que buscando y buscando fotos te parece impresionante, pero está visto que imposible hacerte una idea.
    ¿Y ese hotelito? Habréis hecho fotos de las cabañas no?...vamos a tener que hacer un foto-café a la vuelta para verlo todo!!!

    Seguir disfrutando y esta noche más!!

    Besotes

    ResponderEliminar
  2. Qué pasada.....oye, una preguntita,.....eso que sale en el cementerio son un par de sillas con una mesa? Pues si que se toman en serio lo de velar a los muertos.....
    Y ya sé que Tito prefiere mantenerse detrás del objetivo, pero sería genial que nos dejara verle de vez en cuando en las fotos!!!!
    Tito!!!! Estás alli también?? jajaja

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Los cementerios muy curiosos. Muy simples y con cosas anodinas como las sillas y la mesa

    ResponderEliminar
  4. Madre mía.. Allí tienen q dar ganas de quedarse a vivir!!! Pero en la misma playa, sin más....
    Como arrancas de ahí xa seguir???? Debe costar un triunfo abandonar semejante paraíso...

    ResponderEliminar
  5. Qué maravilla chicos. Eso es.desconexión en grado sumo.
    Seguir fliplando porque no es para menos

    ResponderEliminar
  6. Qué maravilla chicos. Eso es.desconexión en grado sumo.
    Seguir fliplando porque no es para menos

    ResponderEliminar
  7. Me parecen una pasada las fotos y el Blog va a quedar como un recuerdo maravilloso.
    Seguid disfrutando a tope y gracias por compartirlo,,,nos sentimos un poco allí
    Besos

    ResponderEliminar
  8. Observo por los comentarios que os está gustando. Por cierto lo de que la comida de allí, no es gran cosa, no estoy para nada de acuerdo. Yo comí fenomenal. Y tienen una carne de lujo.
    La verdad es que me gustaría muchísimo volver allí, según veo las fotos, mas ganas tengo.

    ResponderEliminar