Día 9. Friburgo, Colmar. Madrid

Y El viaje toca a su fin y todo huele a despedida. 
La vista desde el hotel, sobre el valle y las montañas, nos deleita una vez más. Da pena ponerle fin. 


Desayunamos en el hotel, y sin prisa recogemos nuestras maletas, colocamos las cosas del coche para acomodarlas con el equipaje y vamos pensando en los preparativos de la vuelta.

Sobre las 10:30 nos ponemos en camino rumbo a Friburgo. Hoy no queremos apurar mucho las visitas porque no sabemos qué dificultades nos podemos encontrar con el tráfico.
A medida que nos acercamos a Friburgo el paisaje va cambiando. Los bosques van aligerándose y el entorno rural va dando paso al urbano. 

Friburgo.

Llegamos al centro, cerca de la catedral, y buscamos aparcamiento. Todo la cuidad es de pago, y más en las zonas céntricas. Caminamos hasta la catedral y nos encontramos una ciudad ciudad. Atrás quedan todos esos pueblos bonitos que hemos visitado. Se vive el ritmo de la ciudad, los coches, tranvías, bicicletas... Friburgo es una ciudad universitaria y se palpa en el ambiente. 
Por las calles peatones del centro y comerciales hay una especie de "canal" en el lateral, por donde circula agua limpia, y los niños "navegan" pequeños barcos de madera. 

Entramos en la catedral, damos una vuelta por el mercadillo que hay alrededor de ella. Hoy hace un calor insoportable, que no te deja pasear si no es por la sombra. Los sitios nos disponen de aire acondicionado. Y cuando se acaba nuestro tiempo de parking decidimos irnos a Colmar, que está a unos 30 km para rematar allí el viaje.

Colmar.

Volvemos al principio. Estábamos cerca y nos apetecía pasar estas últimas hasta el vuelo que sale por la tarde en este sitio tan encantador.

Nos sentamos en una terraza a tomar una coca cola bien fría (hielos aparte porque aquí la bebida no suele estar fría), y comer algo. Solo tienen tarte flambee, así que no hay mucha opción. 

Volvemos a pasear por la zona centro e intentamos ver el Marché Couvert, que el otro día se nos quedó sin ver. Tenemos suerte y sigue abierto. Lo vemos pronto porque no es muy grande y ya hay algunos puestos cerrados. Es muy curioso, como todos los mercados, ya que en ellos,puedes ver la gastronomía propia del lugar, donde la gente compra sus productos del día a día. Como no podía ser de otro modo en esta ciudad, lo tiene todo puesto con mucho gusto. Resulta encantador. 

Sobre las 16:00 ponemos rumbo al aeropuerto. Llenamos el depósito de gasolina, y buscamos la forma de entrar al mismo por la parte francesa, y dónde devolver el coche de alquiler. 
Tras un par de vueltas conseguimos dar con la entrada correcta. Para ello hemos tenido que cruzar al frontera Suiza y volver en menos de 2 minutos. 

El control de equipajes es rápido, y 2 horas antes del vuelo, ya estamos listos para embarcar.
Paseamos por las tiendas del aeropuerto y finalmente nos sentamos a hacer tiempo, haciendo balance del viaje. Tampoco aquí hay aire acondicionado.

A la hora prevista comienza el embarque con amenaza de hacernos facturar el equipaje por exceso de maletas. Parece que al final caben todas.
El vuelo transcurre tranquilo entre oferta de productos a bordo, pequeñas turbulencias, lectura, escritura del blog. A las 21:15, puntualmente, aterrizamos en Barajas y aquí acaba nuestra aventura Alsaciana y completamos un nuevo hito. 

Gracias a los que nos seguís en nuestros viajes, porque compartiéndolos los disfrutamos 2 veces. 


1 comentario:

  1. Bueno, pues una pena, pero se acabó... Ya en casita a descansar y disfrutar de la vuelta, los reencuentros y los recuerdos.... Bienvenidos!!!

    ResponderEliminar