Día 7. Schiltach, Gengenbach, Triberg.

Nos levantamos pronto acuciados por la hora del parking y del desayuno. 
El desayuno, incluido en el hotel, está en línea con el hotel.... Nada del otro mundo!
Desayunamos rápido y nos vamos a por la ruta prevista para hoy, ya que el desvío por la B500 de ayer nos ha alejado algo de la ruta inicial.

Viendo las distintas posibilidades decidimos ir primero a Schiltach por una carretera de montaña que nos llevará a través de plena Selva Negra. El paisaje montañoso es una maravilla.

Schiltach.

La llegada al pueblo es impresionante. Nuevamente volvemos a reencontrarnos con un pueblecito estilo medieval, encajado entre montañas, a pie de río, con las casas de madera de los siglos XVI a XIX, cuajadas de flores de colores en sus ventanas y balcones. La vida transcurre tranquila más allá de los turistas y visitantes ocasionales que recibe. A pie de río hay una zona de camping que resulta de lo más apetecible.


Cogemos un mapa de la oficina de turismo que nos marca una ruta por la ciudad antigua, Städtle. La vida transcurre en torno la la plaza del mercado, y sus calles aledañas.


La zona bien merece un paseo de un par de horas.

De aquí ponemos rumbo al siguiente destino. 

Gengenbach.

Otro de los pueblos de estilo medieval que pueblan la Selva Negra. Su plaza principal, con el ayuntamiento que data de hace 200 años, y cuya fachada imita a un calendario de adviento con sus 24 ventanas. El casco antiguo y el caballero de piedra "Steinerne Ritter" en el mercado, junto con la Torre Kinzing, que da entrada a Gengenbach, hacen del mismo un pueblo con tal encanto, que explica  porqué fue elegido por Tim Burton para rodar los exteriores de la película "Charlie y la fábrica de chocolate". 


El calor de mediodía hace que vayamos buscando refugio en las sombras, lo cual no evita que dejemos de pasear, sacar fotos y seguir maravillándonos con las vistas. De vez en cuando hay que hacer un alto para refrescarnos en alguna cervecería de las muchas que hay.

Hacia las 15:30 nos vamos hacia el próximo destino, donde esta vez si tenemos hotel ya previsto.

Triberg.
 
Este pueblo es famoso por sus relojes de cuco, lo cual le convierte en uno de los más visitados de la Selva Negra y principal foco de turismo. No es tanto l a belleza del pueblo sino la temática que lo inunda en torno a los famosos relojes. 

Decidimos ir primero a hacer el checkin del hotel, que se encuentra a unos 3 km montaña arriba, en medio de unas praderas y bosques de ensueño. No sabemos si elegir quedarnos en el hotel o visitar Triberg.

Descansamos un rato antes de seguir de turismo. Disfrutamos de las vistas desde el balcón de nuestra habitación. Praderas verdes peinadas como si fueran campos de golf, abetos, y bonitas casas de montaña alrededor. 

Sobre las 18:30 decidimos salir a dar una vuelta y buscar algún sitio donde cenar. Bajamos hacia Triberg (a unos 4 km) y de camino encontramos las famosas cascadas de Triberg que tienen fama de ser las más altas se Alemania, pero no es verdad. Bajamos a verlas desde el parking, recorremos el kilómetro aproximado que hay hasta la plataforma, con un desnivel de 20%, y al llegar nos encontramos con un salto de agua, que apena tiene interés. Aún así, a pie de la plataforma hay una caseta donde cobran 4'5 eur, aunque hoy ya estaba cerrado y el acceso es gratis. Aún nos queda volver a subir la cuesta...


En Triberg es casi imposible aparcar. Los parking cerca del centro son solo de 1/2 hora. Nos vamos para el pueblo donde está el hotel y cenamos en un restaurante alemán recomendado por Google con una nota de 4'4. Cenamos estupendamente, con una buena cerveza, un plato de herrings, y la pasta típica de la zona que es como una especie de crep gordo relleno de espinacas, y con salsa de nata. Muy rica la cocina de esta zona. Hasta el momento más apetecible que la alsaciana. 

Reservamos hotel para mañana, ya cerca de Friburgo, en una zona de montaña cerca del lago Titisee.
Y damos por finalizado un estupendo día de volver a llenar el ojo y la cámara con bellas imágenes de cuento.

2 comentarios:

  1. ¡Yo quiero uno de cada!
    Un pueblo, una casa, un hotel...me vale cualquiera!!!
    Seguid disfrutando!

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  2. Los paisajes siguen siendo alucinantes!!!

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