Día 3. Ribeauville, Riquewihr, castillo Haut-Koenigsbourg, Obernai.

Hoy nos levantamos con noticias del hotel de Obernai. Parece que ha habido una confusión en la reserva y en vez de en el hotel, la tenemos en una residencia a 100 m.
Buscamos una alternativa y les solicitamos la cancelación de la misma, puesto que no sabemos cómo es la residencia, y no incluye desayuno. 
Parece que entienden la situación, puesto que la cancelación llevaba un 100% de gastos, y lo aceptan. No debe ser la primera vez que les pasa. Al reservar no queda claro este cambio de categoría.

Mientras se resuelve la situación, desayunamos con lo que compramos ayer, y recogemos el apartamento. 
Nos ponemos en ruta para descubrir los pueblecitos que nos esperan para hoy.

A unos 8 km llegamos al primero de ellos.

Ribeauville.

Es otro de los pequeños pueblecitos que forman parte de la ruta de los vinos de la Alsacia. Nuevamente su encanto reside en la arquitectura de sus casas, con las vigas de madera, los centros de flores que adornan cada ventana, sus variados colores, y el cuidado y mimo con que adornan sus escaparates. Esto ya viene siendo una constante que se repite en todos ellos. 
La vida transcurre tranquila a lo largo de la Gran Rue, donde se encuentran los escenarios más pintorescos que guarda esta adorable Villa.


Nos sentamos a tomar un café en una terracita de la plaza e intentamos de nuevo pedir el "café avec glace". Parece que esta vez funciona mejor. Conseguimos el café por un lado y un gran vaso de agua con hielo a la primera. Ya debemos controlar más el francés...


Ribeauville tiene 3 castillos situados en las colinas que lo rodean, además de los viñedos que aparecen en sus alrededores. 

Nos hemos fijado que a la entrada y salida de todos estos pueblecitos, hay siempre un crucifijo grande de piedra... ¿Será para protegerlos?

Continuamos camino hacia el siguiente  destino, que está a apenas 4 km.

Riquewihr. 

Es otro de los 5 pueblos de Alsacia que aparecen en la lista de Les plus beaux villages de France (Los pueblos más bonitos de Francia), donde también está inscrito Eguisheim. Nuevamente nos encontramos ante un pueblo de postal, con una calle principal llena de vida y una torre de 25 metros (Le Dolder) que sigue haciendo de puerta de entrada de la villa desde 1291. Murallas, calles adoquinadas, flores, terrazas, viñedos en los alrededores… a Riquewihr sólo le falta el río para completar la perfecta estampa bucólica.



Paseamos sus calles arriba y abajo, buscamos rincones donde encontrar nuevas estampas bucólicas y cuando empiezan a caer grandes gotas de lluvia, decidimos refugiarnos en una terraza a degustar uno de los platos típicos alsacianos que venimos viendo en todas las cartas. El choucrout con salchichas y una especie de bacon cocido. Así dicho suena a alemán, lo cual no es de extrañar dada su cercanía a la frontera alemana, y que la Alsacia estuvo ocupada por los alemanes durante muchos años. 

Aquí son típicos los,embutidos, que los presentan en bonitas tiendas, lo cual los hace aún más apetecibles.


El final de la hora del parking y la amenaza de lluvia nos marcan el momento de seguir hacia un nuevo punto de nuestra ruta de hoy.



Castillo Haut-Koenigsburge.

Castillo construido en el siglo VIII, y que durante el XVII se incendió y fue casi derruido. Entre los años 1900 y 1908, Guillermo de Hohenhole decidió reconstruirlo hasta llevarlo a su estado actual que hoy en día podemos visitar. Es uno de los puntos más visitados de la Alsacia. Se encuentra en una colina a 755 metros de altura, desde donde se contemplan unas magníficas vistas de los pueblos de alrededor y su viñedos. Bien merece una visita, que en nuestro caso nos ha llevado 1:30 h.





Obernai.

Lo primero que nos llama la atención es nuestro hotel, Le Governeur, situado sobre una de las murallas, se trata de una casona típica alsaciana con un patio interior todo florido y donde puedes disfrutar de una agradable terraza. 
Justo al lado hay un parking de pago, que te permite 20' libres para servicio del hotel. Se paga desde las 9:00 - 18:00. Resto gratis.


El recepcionista nos aconseja un sitio para cenar, a escasos 20 m del hotel, les Remparts, donde volveremos a degustar cocina típica Alsaciana: codillo, y un plato de pasta alsaciana con queso munster que resulta un tanto pesado, y su fuerte olor a queso puede ser toda una pesadilla para quien no le guste este delicioso majar. De postre, una exquisita tarta de queso.

Para bajar la cena damos un paseo a lo largo de la Rue du Marché donde se sitúan los restaurantes y comercios típicos para turistas, hasta llegar a la plaza del mercado (Place du Marché), y el lado opuesto de la muralla interior. Obernai tuvo 2 murallas que rodeaban el casco antiguo de la ciudad. La interior tiene unas 20 torres y 4 puertas, y muchas de las casas actuales estan construidas sobre la misma (entre ellas una de las fachadas de nuestro hotel). 


Nuevamente se trata de una pequeña ciudad con estética puramente alsaciana, de casas con las vigas de madera, floridas ventanas y fachadas de colores que hacen del conjunto un lugar imprescindible de visitar. 


Nos vamos pronto para el hotel para reservar el hotel de Estrasburgo y preparar un poco las visitas de mañana. 



2 comentarios:

  1. Es increíble, pero aunque sean tan parecidos, todos tienen su encanto especial!!!

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  2. Menuda maravilla!! Con los ojos desencajados ya hasta el final del camino...jeje

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