Día 7. Bay of Islands (Russell - Whangarei).

La A las 8 estamos despidiéndonos de esta estupenda cabaña en la que hemos estado tan a gusto. Anoche planificamos mejor la ruta sobre el mapa y hoy vamos a tiro hecho.

Nada más salir de Kerikeri vamos a ver las Rainbow Falls que están a las afueras del pueblo. El día está soleado y precioso y cuando llegamos tan pronto, están para nosotros solos. Nos sorprende este salto de agua de 27 metros no muy abundante, por lo inesperado de su ubicación. Todo es un terreno llano y no parece que aquí pueda haber un salto así. Hacemos fotos , disfrutamos un rato y seguimos camino.


Saliendo de Kerikeri hacia Paihia paramos en una granja de abejas, que se anuncia como de Biggest Hive in New Zeland. Y así es, el apicultor ha construido una colmena gigantesca donde puedes visitarla desde dentro. Resulta muy interesante. Aprendemos mucho sobre la Manuka, una planta que parece ser milagrosa por sus propiedades curativas, autóctona de NZ, y de la que procede la miel más cara conocida. La chica de la tienda nos aconseja ir a un mercado que hay más adelante, de artesanía y productos frescos. Nos acercamos y resulta curioso. 



Vamos a Paihia donde cogemos el Ferry hasta Russell para visitar esta pintoresca población de la bahía. La vista desde el muelle es impresionante. Todo un valle verde de casitas súper elegantes, mirando al mar con unas cristaleras enormes que dejan a la vista la vida de dentro. Hay una bonita exposición de flores y adornos florales dentro de una casa comunal, que visitamos mientras paseamos de vuelta al puerto para coger el Ferry. 




Compramos fruta, comemos unos sándwiches en el coche y seguimos camino hacia Matapouri, la Costa de Tutukaka. 

De camino paramos a ver las Cuevas de las Luciérnagas que ayer estaba cerradas. Hoy tenemos más suerte y están abiertas. Se trata de unas cuevas de estalactitas y estalagmitas descubiertas hace 360 años donde puedes ver miles de luciérnagas brillantes. El guía, un descendiente de maorí del que las abrió para el turismo, nos da una clase magistral sobre las Glow Worm.



Continuamos para hacer el pintoresco camino escarpado que recorre la Costa desde Matapori hasta Tutukaka. Paramos en la playa de Matapouri y nos deleitamos una vez más con la belleza de estas playas casi vírgenes, su arena blanca, agua Esmeralda y sin gente. Pasamos hasta las rocas del fondo y vemos que en las rocas hay miles de ostras pequeñas. 



Continuamos por la Costa y visítamos la Whale Bay, donde nos sentamos un rato desde uno de los miradores y vemos la maravilla que se extiende ante nosotros. Intentamos retener esta experiencia en la retina para revivirla después. En Tutukaka paramos en el puerto natural que forma la bahía para ver los barcos y cómo un grupo de jóvenes juega al rugby. Entendemos que se están preparando para mañana que se juega la final del mundial de rugby entre Nueva Zelanda y Australia. 


Algo más adelante llegamos a Whangarei, donde nos detenemos a visitar las cascadas. Hay un mirador sobre las mismas  y una ruta circular que te permite bajar y disfrutarlas también desde abajo (aprox. 500 m).




A continuación nos dirigimos hacia el hotel que ya reservamos ayer, ya que son las 19:00 y nuevamente, aunque sea sábado, está todo cerrado. El hotel parece el típico motel de carretera de las películas americanas. En la recepción, el señor que nos atiende, sin apenas dejarnos hablar, nos dice que tenemos la habitación 16 y que allí se encuentra la llave y las claves de la wifi. Nos extiende un mapa del pueblo y en menos de nada nos señala el supermercado, restaurantes, el centro del pueblo, los sitios de interés y el paseo que tenemos que dar por el río antes de que anochezca, que aún nos da tiempo. En un momento nos ha organizado lo que queda de tarde. Lo más curioso de todo es que ni nos pide documentación, ni tarjeta, ni nada de nada. Nos manda directamente a la habitación y nos dice que la llave está en la puerta.


Dejamos maletas. Vemos que la habitación tiene una cristalera enorme que da al río, con unas cortinas acordé a la noche de Halloween y unas claraboyas en el techo imposibles de tapar. Tememos que mañana toca madrugar de nuevo (amanece a las 6).

Cogemos el plano que nos ha dado el de recepción y buscamos un restaurante asiático que nos ofrezca algo "seguro". Cenamos estupendamente en un tailandés cercano, donde (no podía ser de otra forma), todo el mundo va disfrazado de Halloween.

Ruta: (Russell, Matapouri, Tutukaka, Whangarei)
Km: 179 km
Hotel: Pembrooke Motorlodge.

Día 6. Bay of Islands (Kerikeri - Paihia)

7:30 arriba, desayunar con calma y encaminar el día de hoy.
9:00 en marcha.

Hoy nos movemos por la Bay of Island, zona de costa irregular bañada por el Pacífico con más de 150 islas que la convierte en uno de los lugares de recreo más famosos. Amplia reputación pesquera y  de deportes acuáticos, así como lugar idóneo para navegar por la bahía y nadar con delfines. 
Lugar histórico por encontrarse aquí el Waitangi Treaty Grounds, donde el 6 de febrero de 1840 se firmó el tratado de Waitangi que es la carta fundacional de Nueva Zelanda. Un acuerdo entre maoríes y el Gobierno británico (pakeha) que actualmente es la piedra angular en que se basan las relaciones raciales del país, y permiten convivir en paz a ambos pueblos. 

Visitamos el lugar y nos damos un importante baño de historia acerca de la colonización británica de estas tierras. El sitio es precioso. Además de la casa donde se firmó el tratado hay unos jardines espectaculares con vistas a la bahía. Aquí se puede ver una réplica del tratado y cada una de las 3 banderas que ha tenido Nueva Zelanda. La de las tribus maoríes , la inglesa, y la actual que es una mezcla de ambas. 



Un grupo de maoríes nos hacen una demostración de sus danzas típicas (haka) y bailes tradicionales. 




También podemos ver una canoa guerrera maorí, hecha de una sola pieza de un árbol kauri, tan grande que son necesarios 76 guerreros para moverla.




Visitamos las Haruru Falls a la salida de Paihia.


Nos damos un paseo por el Puketi Kauri Forest, donde volvemos a alucinar con las dimensiones de estos árboles milenarios.


Nos pasamos más de 1 hora buscando las cuevas de luciérnagas de Kawati (Kawati Glow Worm caves), que al final resulta que no están en Kawati, sino en Waiomio (a unos 5 km de Kawakawa por la carretera 1). Cuando llegamos están cerradas. 

La búsqueda ha merecido la pena, porque nos topamos con un pueblo, Kawakawa, donde paramos a comprar algo para comer, y descubrimos que se trata de una población 100% maorí. Nos alucina que está lloviendo a mares, y los niños (y muchos adultos), ¡van descalzos!... Además medio pueblo está vestido de Halloween. Resulta muy curioso. 


Nos vamos a Paihia, cuyo principal atractivo es el puerto de donde zarpan muchos de los barcos y excursiones, en barco, Ferry, kayak o helicóptero para conocer la bahía y hacer actividades por la zona.  Tomamos un café en el puerto mientras diluviaba, y luego dimos una vuelta por la zona, llenando el ojo de preciosas vistas sobre la bahía.



Durante todo el día hemos estado viendo carteles de "Kiwi natural hábitat. Dog prohibited", e ilusionándonos con la posibilidad de ver uno. Una de dos, o son virtuales o muy tímidos... 


Sobre las 19:00, a punto de anochecer nos vamos para el hotel. Y tras la experiencia gastronómica de ayer, decidimos ir a lo seguro y comprar comida japonesa para llevar. Casi nos quedamos sin cenar de lo pronto que cierran. 

Ruta: Bay of Islands (Kerikeri, Paihia)
Km:  199 km
Hotel: Kerikeri Homestead Motel, cabaña 4.

Día 5. Kaitaia - Cabo Reinga - Kerikeri

Parece que el horario se va regulando y nos despertamos a las 7:00. ¡Un lujo!

Lo primero que hacemos es entrar en la web del pago de peajes para pagar el de ayer. ¡Increíble!. Con sólo meter la matrícula del coche, ya aparece qué coche es y por qué peaje pasamos y la hora. Estamos fichados. 

Preparamos la ruta de hoy que ha amanecido lloviendo y nos preparamos para salír. 
Tenemos previsto subir hasta el Cabo Reinga. El punto más al norte del país, donde se junta el mar de Tasmania con el Océano Pacífico. Según los maoríes, desde aquí los espíritus de los muertos emprenden su viaje hacia Hawaiiki.

El cabo está al final de la península Aupori que tiene tan solo 12 km de ancho en algunos puntos. En su lado Oeste se encuentra la Ninety Miles Beach, una inmensa playa de 90 millas, con dunas de hasta 134 m de alto que dan al mar de Tasmania. Allí se puede practicar el sandboarding, es típico ver gente recogiendo conchas y moluscos, hay rutas organizadas de 4x4 por las dunas, windsurf, pesca, etc... En verano debe ser una pasada, aunque ya solo el hecho de caminar por la playa con 104 km por delante para recorrer, suena apetecible. 

Damos una vuelta por Kaitaia y compramos víveres en un supermercado.
El camino de subida hasta el cabo esta lleno de fincas de ganado, prados verdes inmensos y playas a ambos lados.

El cabo Reinga es más impresionante de lo que nos habían anunciado y más bonito que cualquier foto que hayamos visto. Tomamos fotos de todos sus ángulos y a todas las distancias. Desde la altura del cabo se ven las playas con dunas al oeste, mar abierto al norte y Pacífico al este. El faro abajo vigilando el bonito paisaje. Nos deleitamos llenando los ojos de tanta maravilla durante más de 1 hora. 


16 km al sur hay un acceso a las gigantescas dunas donde los autobuses preparados y los 4x4 entran a la playa para recorrer las 90 millas. No está permitido el acceso a vehículos particulares porque se pueden quedan atascados en la arena.

Más al sur nos acercamos a ver la Rarawa Beach (a 4 km), de blanca arena que deslumbra e inmensas dimensiones. Un remanso de paz y de belleza. 

Encontramos cementerios a pie de carretera, sin vallas ni ornamentos, en medio de ningún sitio, ni pueblo, ni ciudad, ni nada alrededor.

Cerca de Waipapakauri nos desviamos de carretera para entrar a ver la mítica
Ninety Miles Beach. Por los 10 km de recorrido hasta la playa encontramos plantaciones enormes de "avocados" (aguacates), y bosques de pinos arrasados.

Cuando llegamos a la playa no damos crédito a la maravilla que se extiende ante nosotros. Nos miramos y enseguida nos damos cuenta que en la vida hemos visto una playa semejante, ni volveremos a verla. Es un espectáculo ÚNICO. Es la INMENSIDAD hecha playa. 

Nos metemos con el coche unos cientos de metros y no alcanzamos a ver ni principio ni fin. Dunas a nuestra espalda, metros y metros de arena limpia, lisa, plana, mojada donde poder conducir como por una carretera, con los caprichosos dibujos que el mar deja en la arena al retirarse, y por delante el mar rompiendo tranquilo, con pequeñas olas que empiezan a romper hasta 50 metros antes de la orilla. El sol al fondo, aún alto, y todo ese espectáculo... ¡Sólo para nosotros!.

Cogemos conchas, hacemos fotos, grabamos nuestros nombres y literalmente ¡ALUCINAMOS!.

Sobre las 17:30 continuamos camino, alejándonos de esta zona para continuar nuestra ruta bajando por la costa este.

Llegamos a Kerikeri a las 19h, esta vez con tiempo de elegir un hotel más chulo que el de ayer. Y vaya que si lo encontramos, unas cabañitas de madera preciosas, con piscina, spa, jardines...

Hoy probamos la gastronomía neozelandesa que hasta el momento se nos había resistido. Tampoco parece que haya mucha oferta, aunque si de comida asiática y un poco, de italiana. No es nada del otro mundo. 

Creo que el día de hoy lo podemos definir de PERFECTO.

Ruta: Kataia - Cabo Reinga - Kerikeri
Km: 335 km
Hotel: Kerikeri Homestead Motel

Día 4. Auckland - Waipoua - Kataia

4:30 de la mañana. ¡Arriba que hay muchas cosas por ver!. Despejada como un búho. Estas son las ventajas del jet lag, que los días cunden muuuuucho porque son muuuuy largos. Aprovecho la falta de sueño para preparar la ruta de hoy. A las 6 de la mañana veo cómo amanece sobre la bahía.

Hoy comienza nuestra aventura por la isla norte. Es la isla más poblada con 2/3 de los 4,4 millones de población, y la menos montañosa, aunque posee grandes volcanes (monte Ruapehu, actualmente activo) y zonas termales también activas. Playas doradas de arena fina (la Ninety Miles Beach mide lo que su nombre indica) y bosques de kauris, árboles gigantes típicos de aquí, algunos con más de 3000 años. Se consideran, junto con las secuoyas, de los árboles más antiguos del mundo.

Estos próximos 3 días visitaremos la región de Northland, que es la zona más norte de la isla norte. Abarca desde Auckland hasta cabo Reinga y toda la península de Auporia.

La ruta de hoy, de Auckland hasta Waipoua se considera la morada de los Kauris. Waipoua Forest es el bosque santuario de los Kauris donde residen desde hace 3000 años algunos como el Te Tane Mahuta (señor del bosque), que es el más alto con sus 51 metros y contorno de 14, o el Te Matua Ngahere (padre del bosque), que es el más antiguo (casi 2000 años).



A las 8, ya duchados, desayunados y con la maleta hecha vamos a por el coche de alquiler. Nos han dado un Toyota Corolla automático, con el volante a la derecha, nuevecito con 238 km. ¡Vamos!, toda una experiencia. Entre la novedad de conducir por la izquierda, sin embrague, intermitentes en la otra mano, etc... directamente hemos salido de la ciudad y aquello parecía casi misión imposible. Poco a poco le vas cogiendo el truco.

Para practicar nos hemos ido a conocer la One Tree Hill. Un antiguo volcán extinguido que ahora es un bonito parque a las afueras desde donde se divisa toda la ciudad de Auckland. La ladera es toda verde y con montones de ovejas aparentemente sueltas y sin dueño. Preciosas vistas del skyline de Auckland.

Para continuar hemos hecho el Tamaki Drive, un recorrido a través de varias bahías siguiendo el mar, donde se encuentran muchas de las mansiones de Auckland y zona se veraneo de los neozelandeses.


Paramos en una cafetería a desayunar, mínima, familiar, home made y el pastelero resulta que estuvo en España hace 25 años. Nos ha contado su vida. En la pared había una cita de Platero y yo traducida a inglés, acerca de las bondades del pan. Muy bonito sitio.


Decidimos dejar ya Auckland saliendo por la carretera 1 hacia el norte, y al pasar el primer peaje nos encontramos la primera sorpresa. No hay aduana (toll), sino un cartel con una web donde te indica que tienes que pagar en el plazo de 5 días.... ¿..?. Si esto pasa en España...

En Mangaturoto dejamos la 1 que sube por la costa este y subimos hacia el norte por la 12 para adentrarnos en los bosques de Kauris. Al llegar a MataKohe visitamos el museo del kauri. Donde se ve el papel que desempeñaron estos inmensos arboles en los primeros años de la historia de Nueva Zelanda. Es muy interesante y podemos ver tallas y muebles de madera de los mismos, a tamaño casi jurásico.

Sobre las 16:00 seguimos rumbo al norte para visitar el Waipoua Forest. Aun nos quedan 110 km. Los árboles son impresionantes. Ell bosque está muy bien conservado y preservado para evitar daños a estas especies autóctonas. De hecho te tienes que limpiar las suelas del calzado antes de entrar para evitar meter enfermedades. No puedes salir del sendero marcado ni tocarlos.


Salimos del bosque a las 19:30 pretendiendo buscar un hotel donde quedarnos en Waipoua y llega la segunda sorpresa del día...  ¡Waipoua no existe!. No hay un pueblo que se llame así, solo da nombre al bosque. ¡Zaska!

Hasta aquí el camino ha sido todo valles y praderas inmensas de verde, salpicado de vez en cuando de granjas de ovejas y vacas aisladas unas de otras. A partir de aquí sigue igual... Y seguimos seguimos y seguimos, tratando de encontrar donde dormir, pero no hay nada parecido a una urbe, ni grande ni pequeño, ¡absolutamente nada! Así que decidimos ir hasta Kaitaia (a 153km; 2:20 h.), que es la ciudad "más grande" de toda la región de Northland. Por cierto, las vacas casi del tamaño de Saska: ¡enanas!. Costaba distinguir entre vaca y oveja.


Si tenéis curiosidad por mirar la ruta prevista, veréis que éste era el destino para mañana... ¡Nos hemos metido en un día los km destinados a hoy y mañana!.

La zona es toda montañosa, y con carreteras acorde a la montaña.... Es decir, tramos de curvas y revueltas a velocidad media de 30-40 km/h.

Al final llegamos a Kaitaia a las 21:30, de noche cerrado, sin comer ni cenar, tras km de no ver un alma y sin esperanza de encontrar un sitio donde dormir. Acabamos en el primer motel que vemos. Por suerte llegamos 2 min antes de que el señor de la recepción se vaya y nos deja la única habitación que le queda. Por suerte ¡con wifi!. De cenar ni hablamos; ya está todo cerrado. En la gasolinera compramos unos sándwiches y unas cervezas con ginger, que nos saben a gloria.
Desembarque, escribir diario y a dormir, que ha sido agotador.... (Dura vida la del turista).

Ruta: Auckland - Waipoua - Kaitaia
Km: 234 + 147 = 381 (440 según el cuenta kilómetros del coche).
Hotel: Kauri Lodge Motel